Así controlará Hacienda todos tus pagos por Bizum a partir de este 1 de enero

El ecosistema de pagos digitales ha experimentado una transformación sin precedentes en la última década, con Bizum erigiéndose como uno de los actores principales en España. Lo que comenzó como una herramienta sencilla para dividir la cuenta de una cena entre amigos o para hacer un regalo colectivo, se ha consolidado rápidamente como un método de pago omnipresente, utilizado por millones de personas para una variedad cada vez más amplia de transacciones. Su facilidad de uso, inmediatez y la integración directa con las aplicaciones bancarias lo han convertido en un favorito indiscutible. Sin embargo, con la creciente popularidad y el volumen de transacciones, era solo cuestión de tiempo que la Agencia Tributaria Española (AEAT) fijara su atención en este canal. Lo que para muchos era percibido como un espacio de relativa privacidad financiera, está a punto de cambiar drásticamente. A partir de este 1 de enero, Hacienda reforzará su control sobre los pagos realizados a través de Bizum, marcando un antes y un después en la forma en que los ciudadanos y profesionales gestionan sus finanzas digitales. Este endurecimiento de la vigilancia no es una medida aislada, sino que se enmarca dentro de un esfuerzo global y europeo por aumentar la transparencia fiscal en la economía digital. ¿Qué implica realmente esta nueva era de control para el usuario común, para el autónomo o para aquel que simplemente utiliza Bizum para sus gestiones diarias? Prepárense para desentrañar los detalles de esta nueva normativa que, sin duda, redefine la relación entre las plataformas de pago instantáneo y la administración tributaria.

Contexto normativo: ¿Por qué ahora?

Close-up of a straw hat amidst an agave field, symbolizing agriculture and rural lifestyle.

La supervisión de Hacienda sobre los pagos por Bizum no surge de la nada, sino que es una consecuencia directa de la implementación de la Directiva (UE) 2021/514 del Consejo, conocida como DAC7. Esta directiva europea, que entró en vigor para todos los estados miembros el 1 de enero de 2023, obliga a las plataformas digitales a informar a las autoridades fiscales sobre las transacciones realizadas por sus usuarios. España, como miembro de la Unión Europea, ha transpuesto esta directiva a su legislación nacional, estableciendo el marco para que plataformas como Bizum, o cualquier otra que facilite la venta de bienes o la prestación de servicios, compartan cierta información con la Agencia Tributaria.

El objetivo principal de DAC7 es combatir el fraude fiscal y la economía sumergida en el ámbito digital. La proliferación de plataformas en línea ha abierto nuevas vías para la actividad económica, pero también ha generado desafíos para las administraciones tributarias, que a menudo carecen de visibilidad sobre los ingresos generados en estos entornos. Es, en mi opinión, un paso lógico en la evolución de la fiscalidad, que busca adaptarse a la realidad económica digital. No se trata de una persecución al pequeño usuario, sino de cerrar las brechas que permitían a algunos profesionales o vendedores habituales operar al margen de sus obligaciones fiscales.

El marco legal de la transparencia digital

La transposición de DAC7 en España ha implicado ajustes en normativas existentes y la creación de nuevas obligaciones para los operadores de plataformas. Básicamente, se exige a estas empresas que recaben y reporten información sobre los "vendedores" que operan a través de ellas. Y aquí es donde Bizum entra en juego, ya que, aunque inicialmente concebido para transacciones personales, su uso se ha extendido significativamente a la venta de bienes (de segunda mano o nuevos) y a la prestación de servicios por parte de autónomos y pequeños comerciantes. La era de la opacidad fiscal en los pagos digitales llega a su fin, al menos en parte.

El papel de Bizum en la economía digital

Bizum ha pasado de ser una novedad a una herramienta indispensable en la vida financiera de muchos españoles. Su adopción masiva se debe a su simplicidad y a su capacidad para resolver la necesidad de enviar o recibir dinero de forma instantánea sin comisiones, directamente desde la cuenta bancaria.

¿Qué es Bizum y cómo funciona?

Para aquellos que aún no están familiarizados, Bizum es un sistema de pago móvil que permite enviar y recibir dinero entre particulares o pagar en comercios asociados, utilizando únicamente el número de teléfono móvil del destinatario. Funciona a través de la aplicación del banco, lo que le confiere una capa de seguridad y confianza. Es un intermediario que facilita la transferencia de fondos entre cuentas bancarias, haciendo que el proceso sea casi instantáneo y sumamente cómodo.

De herramienta personal a medio de cobro profesional

El éxito de Bizum ha propiciado que su uso trascienda las transacciones entre amigos o familiares. Cada vez más, autónomos, pequeños negocios, vendedores online y prestadores de servicios a domicilio han adoptado Bizum como una forma rápida y sencilla de cobrar por sus productos o servicios. Desde un profesor particular que cobra sus clases, un artesano que vende sus creaciones, hasta un fontanero que recibe el pago por una reparación; Bizum se ha convertido en una alternativa viable a los pagos en efectivo o las transferencias bancarias tradicionales. Esta versatilidad es precisamente lo que ha puesto a Bizum en el punto de mira de la Agencia Tributaria, ya que un volumen considerable de estas transacciones podría corresponder a actividades económicas sujetas a tributación.

Los nuevos límites y la obligación de información

La clave de la nueva normativa reside en los umbrales que activan la obligación de informar. Es fundamental entender que no todas las transacciones por Bizum serán reportadas a Hacienda, sino solo aquellas que superen ciertas condiciones. Esto busca diferenciar el uso particular y esporádico del uso que denota una actividad económica recurrente.

El umbral clave: ¿cuántas operaciones y qué importe?

La normativa establece que las plataformas, incluyendo Bizum, deberán informar a la Agencia Tributaria sobre aquellos "vendedores" que, a lo largo de un año natural, superen uno de los siguientes límites:

  1. Realicen más de 200 operaciones a través de la plataforma.
  2. Reciban ingresos que superen los 1.000 euros brutos en total.

Es importante recalcar que basta con superar uno de estos dos umbrales para que la información de las transacciones de ese "vendedor" sea reportada. No es necesario que se superen ambos simultáneamente. Para el ciudadano de a pie, es esencial comprender que estos límites se refieren a la recepción de dinero, no al envío. Es decir, Hacienda se interesa en el dinero que entra en tu cuenta vía Bizum, no en el que sale.

Por ejemplo, si una persona vende artículos de segunda mano y recibe 1.200 euros en 10 operaciones a lo largo del año, la plataforma deberá informar sobre esas transacciones. O si, por el contrario, vende muchos artículos pequeños y realiza 250 operaciones que suman un total de 800 euros, también se informará. Mi opinión es que esta clarificación es vital para evitar una alarma innecesaria entre los usuarios casuales que dividen la cuenta de la cena o hacen regalos. El foco está claramente en aquellos que podrían estar realizando una actividad económica.

¿Quién informa y a quién?

La obligación de informar recae directamente sobre la plataforma de pago, en este caso, Bizum (o más precisamente, las entidades bancarias que lo gestionan en su conjunto), no sobre el usuario individual. Las entidades financieras que gestionan Bizum serán las encargadas de recopilar los datos de aquellos usuarios que superen los umbrales y de enviarlos a la Agencia Tributaria. La información que se compartirá incluye detalles como el número de operaciones, el importe total recibido, y los datos identificativos del beneficiario. Esto facilita enormemente el trabajo de la AEAT, que recibirá los datos ya consolidados, lo que le permitirá identificar patrones y posibles incoherencias fiscales.

Implicaciones para el usuario particular

La pregunta que muchos usuarios de Bizum se harán es: ¿tengo que preocuparme si uso Bizum para mis gestiones habituales con amigos y familiares? La respuesta, en la mayoría de los casos, es no, pero con matices importantes.

Transacciones entre amigos y familiares: ¿hay que preocuparse?

Las transacciones que se realizan entre particulares a título personal, como dividir la cuenta del restaurante, pagar un viaje compartido, hacer un regalo de cumpleaños conjunto o devolver un pequeño préstamo a un amigo, no suelen generar implicaciones fiscales directas. Estas son operaciones sin ánimo de lucro y, por lo tanto, no se consideran ingresos sujetos a IRPF. Incluso si estas operaciones, de forma accidental, superaran los 1.000 euros o las 200 operaciones en un año (lo cual es poco probable para la mayoría de usuarios), la clave está en la finalidad de la transacción. Si no hay una actividad económica subyacente, es decir, si no se está vendiendo un bien o prestando un servicio a cambio de ese dinero, no hay obligación de declarar.

Sin embargo, si Hacienda recibe la información y detecta patrones de ingresos que pudieran parecer sospechosos (por ejemplo, alguien que recibe constantemente pequeñas cantidades de dinero de muchas personas diferentes, lo que podría indicar una venta recurrente), podría requerir al usuario que justifique el origen de esos fondos. En estos casos, la clave es poder demostrar que se trata de transacciones personales o donaciones, lo cual suele ser sencillo con capturas de pantalla de conversaciones o explicaciones claras. Es fundamental ser honesto y transparente.

La presunción de onerosidad: cuando Hacienda pone el ojo

Aquí es donde entra en juego la presunción de onerosidad. Hacienda puede presumir que un ingreso tiene una finalidad económica si no se justifica lo contrario. Si un usuario particular recibe, por ejemplo, 5.000 euros en el año a través de Bizum de diversas personas, y no puede demostrar que son donaciones o pagos de un préstamo personal, la Agencia Tributaria podría considerarlo un ingreso no declarado y exigir el pago de impuestos, más las posibles sanciones.

Por lo tanto, aunque la gran mayoría de las transacciones personales no generarán problemas, es prudente ser consciente de que, si se superan los umbrales y la actividad parece repetitiva o con volúmenes significativos, podría ser objeto de revisión. Es una buena práctica, incluso para el usuario particular, mantener una mínima organización si los montos son grandes, por si acaso.

Implicaciones para autónomos y profesionales

Este es el sector donde la nueva normativa tendrá un impacto más directo y significativo. Para autónomos, freelancers, pequeños comerciantes o cualquier persona que utilice Bizum como medio de cobro por su actividad profesional, la supervisión de Hacienda se vuelve mucho más estricta.

Adiós a la 'economía sumergida' vía Bizum

Durante un tiempo, algunos profesionales han utilizado Bizum para cobrar servicios o ventas "en negro", es decir, sin emitir factura ni declarar el ingreso correspondiente. La inmediatez y la percepción de "privacidad" de Bizum facilitaban esta práctica. Con la nueva normativa, esta ventana se cierra, o al menos, se estrecha considerablemente. La información que Bizum reportará a Hacienda permitirá a la AEAT cruzar datos e identificar a aquellos profesionales que estén recibiendo ingresos por encima de los umbrales sin que estos se reflejen en sus declaraciones de IVA o IRPF. Esto es, a mi parecer, una medida necesaria para garantizar la equidad fiscal y la competencia justa entre los profesionales. Aquellos que cumplen con sus obligaciones no deberían verse desfavorecidos frente a quienes operan fuera del sistema.

Obligaciones fiscales y cómo adaptarse

Para los autónomos y profesionales, la recomendación es clara: integrar Bizum plenamente en su contabilidad y gestión fiscal.

  1. Declaración de ingresos: Todos los ingresos recibidos a través de Bizum por su actividad económica deben ser declarados en sus liquidaciones trimestrales de IVA (si son sujetos pasivos) y en su declaración anual de IRPF.
  2. Emisión de facturas: Es fundamental seguir emitiendo facturas por los bienes o servicios cobrados a través de Bizum, al igual que lo harían con cualquier otro método de pago. La factura es el justificante legal del ingreso y del IVA repercutido.
  3. Registro contable: Mantener un registro detallado de todas las operaciones realizadas por Bizum, asociándolas a las facturas correspondientes. Esto facilitará cualquier requerimiento de información por parte de Hacienda.
  4. Separación de cuentas: Aunque no es una obligación legal, es una práctica altamente recomendable que los autónomos tengan una cuenta bancaria (y, por ende, un Bizum) separada para sus actividades profesionales y otra para sus gestiones personales. Esto simplifica enormemente la contabilidad y evita confusiones en caso de una inspección.

La adaptación a esta nueva realidad implica un cambio cultural para algunos, pero es una oportunidad para profesionalizar aún más la gestión de los cobros digitales y asegurar el cumplimiento normativo.

Protección de datos y privacidad

La implementación de estas nuevas medidas de control fiscal no puede ignorar el debate fundamental sobre la protección de datos y la privacidad de los usuarios. La Directiva DAC7 y su transposición en España han sido diseñadas para ser compatibles con el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) de la UE.

El dilema entre control fiscal y derechos del ciudadano

Existe una tensión inherente entre la necesidad de las administraciones tributarias de recopilar datos para combatir el fraude y el derecho fundamental de los ciudadanos a la privacidad de sus datos personales y financieros. La ley busca un equilibrio, permitiendo la recolección de datos estrictamente necesarios para el fin fiscal, pero estableciendo límites y garantías. Los usuarios tienen derecho a saber qué datos se recopilan sobre ellos, cómo se utilizan y a quién se comparten. Es una obligación de las plataformas ser transparentes en sus políticas de privacidad.

¿Qué información se comparte?

La información que las plataformas como Bizum deben compartir con Hacienda sobre los "vendedores" que superan los umbrales incluye, entre otros:

  • Identificación del titular: Nombre completo, NIF (Número de Identificación Fiscal), dirección.
  • Datos bancarios: Identificador de la cuenta de pago.
  • Número de operaciones realizadas en el periodo.
  • Importe total bruto recibido.
  • Tipo de actividad (si la plataforma tiene esa información).

Es importante destacar que esta información se transmite de forma segura entre la plataforma y la Agencia Tributaria. No se hace pública, y su uso está restringido a fines fiscales. El usuario tiene derecho a acceder a sus datos, solicitar su rectificación o, en ciertos casos, su supresión, de acuerdo con el RGPD. Para más información sobre la protección de datos en España, se puede consultar la página de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD).

Recomendaciones prácticas

Ante este nuevo escenario, es fundamental que tanto particulares como profesionales adapten sus hábitos y se informen adecuadamente.

Para el usuario común

  1. Uso consciente: Sigue usando Bizum para su propósito original: transacciones personales con amigos y familiares.
  2. Atención a los límites: Si vendes artículos de segunda mano de forma esporádica, ten en cuenta los umbrales. Si crees que podrías superarlos, considera alternativas como el efectivo o transferencias bancarias si no quieres generar un rastro. No obstante, si el volumen es significativo, Hacienda podría considerarlo actividad económica.
  3. Conservar pruebas: Para pagos de cierta envergadura entre particulares (ej., préstamos, donaciones), es prudente tener algún tipo de justificante (conversaciones de WhatsApp, un simple documento firmado) que aclare la naturaleza de la transacción.

Para el profesional o autónomo

  1. Integración fiscal: Incorpora Bizum como un medio de cobro más en tu sistema contable. Registra cada ingreso y emite la factura correspondiente.
  2. Separación de finanzas: Si aún no lo has hecho, abre una cuenta bancaria exclusiva para tu actividad profesional. Esto no solo facilita la contabilidad, sino que también evita que tus transacciones personales se mezclen con las profesionales, simplificando cualquier posible requerimiento de Hacienda.
  3. Mantente informado: Las normativas fiscales pueden cambiar. Consulta fuentes fiables como la página oficial de la Agencia Tributaria o busca asesoramiento profesional. Puedes encontrar más detalles sobre las obligaciones de información de plataformas en el Boletín Oficial del Estado (BOE) sobre la transposición de DAC7.
  4. Consulta a un asesor: Ante cualquier duda sobre cómo afecta esta normativa a tu caso particular, un gestor administrativo o asesor fiscal puede ofrecerte la orientación adecuada.

Reflexión final y perspectivas de futuro

La nueva era del control fiscal sobre los pagos por Bizum y otras plataformas digitales es una realidad ineludible a partir de este 1 de enero. Esta medida representa un paso importante en la adaptación de la fiscalidad a la economía digital, buscando una mayor transparencia y equidad. Para el usuario particular, el impacto será mínimo siempre que el uso de Bizum se mantenga dentro de lo que se considera transacciones personales y sin ánimo de lucro. Sin embargo, para los autónomos y profesionales, es un recordatorio contundente de la importancia de declarar todos los ingresos, independientemente del método de pago utilizado.

Considero que este tipo de regulaciones son necesarias en un mundo cada vez más digitalizado. La evolución tecnológica trae consigo la necesidad de actualizar los mecanismos de control para asegurar que todos los actores económicos contribuyan de manera justa al sostenimiento de los servicios públicos. Si bien puede generar cierta incomodidad inicial o sensación de "vigilancia", su objetivo último es reducir la competencia desleal y el fraude fiscal, beneficiando a la sociedad en su conjunto. La transparencia fiscal digital es una tendencia global que seguirá evolucionando, y es responsabilidad de todos los usuarios adaptarse a ella de manera proactiva y cumplir con sus obligaciones. Entender

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