En un panorama laboral ya de por sí volátil, la reciente noticia de despidos en IBM ha resonado con una particular disonancia. Hace no mucho tiempo, el CEO de la compañía, Arvind Krishna, delineaba una visión optimista, prometiendo un compromiso firme con la contratación de recién graduados, una señal de esperanza para una generación que ha navegado un sinfín de turbulencias económicas. Ahora, esa promesa parece desvanecerse en el humo de los recortes de personal, dejando a la generación Z, o "Gen Z" como se la conoce comúnmente, en una encrucijada familiar: la de la incertidumbre y la precariedad. Este giro de los acontecimientos no es solo una noticia más en el ciclo económico; es un símbolo inquietante de las fuerzas contradictorias que moldean el futuro del trabajo y el dilema que enfrentan tanto las corporaciones como los jóvenes profesionales.
La noticia de que HP, uno de los gigantes tecnológicos con una trayectoria histórica que se remonta a los albores de Silicon Valley, planea reducir su pl
La expectativa en torno a *Grand Theft Auto VI* (GTA 6) ha alcanzado niveles estratosféricos, superando con creces cualquier lanzamiento previo en la his
Desde su aprobación a finales de 2021 y posterior entrada en vigor plena en 2022, la reforma laboral española ha sido aclamada como un hito en la lucha contra la precarización del mercado de trabajo. Su principal objetivo era claro y ambicioso: poner fin a la excesiva temporalidad que caracterizaba a nuestro país, homologándonos con el resto de Europa. Se buscaba transformar la estructura contractual, impulsando el contrato indefinido como la norma y relegando los contratos temporales a situaciones muy específicas y justificadas. La estadística inicial parecía dar la razón a sus promotores, con una caída drástica en el número de contratos de duración determinada y un incremento sustancial de los contratos indefinidos.