En el vertiginoso mundo de la tecnología, donde cada año las empresas compiten por lanzar productos que prometen un rendimiento sin precedentes, es fácil perderse en un mar de cifras y acrónimos. Cuando se trata de elegir un procesador, la unidad central de procesamiento (CPU) que actúa como el cerebro de cualquier ordenador, existe una tendencia casi innata a caer en la trampa de un único número, un valor aislado que, a primera vista, parece dictar su potencia. Ya sea en la arena de Intel o en la de AMD, los dos gigantes que dominan el mercado, la sabiduría popular a menudo señala hacia una métrica en particular como el faro definitivo del rendimiento. Sin embargo, permítame desmontar ese mito desde el principio: no se deje engañar, porque ese número, sea cual sea, es solo una fracción de la historia, una cifra que, ignorada en su aislamiento, le salvará de tomar una decisión errónea y costosa.
La esencia de la demanda interpuesta por Ucrania, a través de su Fondo de Propiedad Estatal (SPF), radica en la acusación de que chips fabricados por Intel y AMD han sido detectados en drones y armamento ruso utilizado en la invasión. Esta no es una afirmación trivial; los drones, desde los modelos de reconocimiento hasta los letales drones suicidas, se han convertido en una pieza central de la estrategia militar rusa, permitiendo ataques de precisión, vigilancia y una capacidad destructiva sin precedentes en este conflicto. La ausencia de estos componentes microelectrónicos modernos, según la postura ucraniana, paralizaría significativamente la capacidad de Rusia para fabricar y operar estos sistemas armados.
El auge imparable de la inteligencia artificial (IA) ha transformado radicalmente la forma en que las empresas operan, innovan y compiten. Desde el proce
El mercado tecnológico es un ecosistema vibrante, dinámico y, en ocasiones, volátil, donde las expectativas futuras pueden impulsar valoraciones a nivele
El panorama de la inteligencia artificial continúa evolucionando a un ritmo vertiginoso, transformando industrias y redefiniendo la forma en que interac