Tenemos un gran problema con el plástico. Esta oruga puede ayudarnos devorando una bolsa en 24 horas
Publicado el 31/08/2025 por Diario Tecnología Artículo original
La crisis global del plástico, un problema que tarda siglos en degradarse, podría encontrar un aliado inesperado en el mundo de los insectos. Un equipo de científicos ha desvelado cómo las orugas del gusano de la cera (Galleria mellonella) son capaces de devorar y metabolizar el polietileno, el plástico más común del mundo, a una velocidad asombrosa. Sin embargo, tienen un coste mortal para ellas.
Una descomposición que no es perfecta. La investigación, presentada en la Conferencia Anual de la Sociedad de Biología Experimental, revela que estas orugas, apodadas "plastívoras", no solo mastican el plástico, sino que lo descomponen metabólicamente y lo convierten en grasa corporal en cuestión de días. El dato más impactante: unas 2.000 orugas pueden acabar con una bolsa de polietileno estándar en tan solo 24 horas.
El problema de la dieta plástica. El polietileno es el plástico que encontramos en bolsas de la compra, envases y un sinfín de productos de uso diario. Su resistencia química lo hace increíblemente duradero y, por tanto, un contaminante persistente. El hallazgo de que un ser vivo puede descomponerlo de forma natural abre una puerta revolucionaria para la gestión de residuos.
Sin embargo, la solución no es tan sencilla como soltar millones de orugas en los vertederos. El Dr. Bryan Cassone, profesor de la Universidad de Brandon (Canadá) y líder del proyecto, explica el gran inconveniente: una dieta exclusiva de plástico es mortal para los gusanos. "No sobreviven más de unos pocos días con una dieta de solo plástico y pierden una masa considerable", afirma Cassone.
Es como si un humano se hincha de grasa. El proceso es similar al de un humano consumiendo un exceso de grasa: las orugas convierten el plástico en lípidos que se acumulan en su tejido adiposo, pero sin los nutrientes necesarios para sobrevivir.
No es la primera vez que se explora esta posibilidad. Ante la gravedad de este problema, la ciencia no cesa en su intento por encontrar una solución para desintegrar el plástico que generamos. De este modo, en 2022 un grupo de investigadores australiano comprobaron la capacidad de los 'super gusanos' para devorar poliestireno gracias a una enzima que tenían en su metabolismo.
Pero estos mismos gusanos de la cera, objeto de este estudio, también ya fueron protagonistas de una investigación donde se comprobó la capacidad que tenían para poder descomponer el plástico. Este estudio ha dado un paso más allá para entender perfectamente su sistema de procesamiento y las repercusiones que puede llegar a tener.
Hacia una solución sostenible: suplementos y bioingeniería. Aunque el hecho de que la acumulación de grasa sea un obstáculo para la investigación, los científicos han convertido este fascinante proceso biológico en una solución viable y a gran escala para la contaminación y para ello apuntan a dos vías principales: crear una dieta mixta y replicar el proceso en el laboratorio.
Crear una dieta mixta. Los científicos están experimentando con "co-suplementos", como azúcares y otros estimulantes, para mezclar con el polietileno. La meta es formular un pienso que no solo mantenga a las orugas con vida, sino que optimice su capacidad para degradar el plástico, creando un sistema de economía circular donde los residuos se convierten en alimento.
Replicar el proceso en el laboratorio. La segunda vía es aún más ambiciosa. Consiste en estudiar a fondo los mecanismos biológicos y el microbioma intestinal de las orugas para identificar las enzimas y bacterias responsables de la descomposición del plástico. Si lo consiguen, podrían replicar este proceso de "biodegradación" de forma artificial y a escala industrial, sin necesidad de criar los insectos.
Y es que ahora mismo hay una gran cantidad de productos cotidianos que han sido generados gracias al uso de bacterias, hongos o enzimas. De esta manera, el hecho de extrapolar este proceso a la industria puede ser lo más inteligente para controlar la gestión de los plásticos.
De la basura al plato. Como si resolver uno de los mayores problemas medioambientales no fuera suficiente, esta investigación podría tener un impacto económico positivo e inesperado. La cría masiva de gusanos de la cera generaría una enorme cantidad de biomasa de insectos.
Según el Dr. Cassone, estos gusanos podrían convertirse en una fuente de alimento muy nutritiva para la acuicultura. De esta forma, un residuo tan problemático como el plástico podría revalorizarse para entrar en una nueva cadena de valor, contribuyendo a la industria alimentaria.
Imágenes | MURAT İDİKUT tanvi sharma
En Xataka | Nuestro problema con los microplásticos es tan descomunal que ya aparecen hasta en los testículos humanos
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