Bennu y el origen cósmico de la vida: la NASA desvela pistas fundamentales

Desde tiempos inmemoriales, la humanidad ha mirado a las estrellas con una pregunta primordial: ¿de dónde venimos? La búsqueda de los orígenes de la vida en la Tierra es una de las empresas científicas más profundas y, hasta hace poco, gran parte de la respuesta se buscaba en nuestro propio planeta. Sin embargo, las últimas investigaciones de la NASA sobre el asteroide Bennu están transformando radicalmente esta perspectiva. Los datos iniciales, derivados de la histórica misión OSIRIS-REx, sugieren con una contundencia creciente que algunos de los "ladrillos" moleculares esenciales para la vida podrían no ser exclusivos de la Tierra, sino haber sido sembrados desde los confines del cosmos. Esta revelación no solo redefine nuestra comprensión de la abiogénesis, sino que también nos invita a considerar la vida como un fenómeno potencialmente universal, diseminado por el inmenso jardín estelar. Es un pensamiento que, sinceramente, encuentro fascinante y un poco poético: que nuestros mismos cimientos puedan tener un eco en las profundidades del espacio.

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La NASA encuentra 'chicle espacial' y glucosa en Bennu: ya tenemos el ingrediente que faltaba para explicar el origen de la vida

Imaginen un rompecabezas cósmico, uno de los más grandes misterios de la existencia: el origen de la vida en la Tierra. Durante milenios, la humanidad ha mirado al cielo preguntándose si estamos solos, o si los mismos ladrillos que nos componen pudieron haber llegado desde las profundidades del espacio. Ahora, gracias a la inquebrantable curiosidad de la NASA y la impresionante misión OSIRIS-REx, una pieza fundamental de ese rompecabezas parece haber encajado. En las muestras prístinas traídas del asteroide Bennu, se ha descubierto no solo lo que algunos jocosamente llaman "chicle espacial" —polímeros orgánicos complejos— sino también glucosa, uno de los azúcares más vitales y omnipresentes en la biología terrestre. Este hallazgo no es solo fascinante; es un testimonio elocuente de cómo la vida podría haber encontrado su camino en nuestro planeta, y quizás, en otros rincones del universo. Es un recordatorio de que la vida, en su esencia más fundamental, podría ser un fenómeno cósmicamente universal, esperando ser descubierto o, en nuestro caso, ensamblado a partir de ingredientes traídos de lejos.

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