En la escarpada orografía de Gran Canaria se puede encontrar la carretera más peligrosa de España. Basta con conocer el terreno para que no extrañe que esté situada ahí, entre las poblaciones de La Aldea y Agaete, en un lugar rodeado de acantilados y con tierras poco asentadas.

Según la información de la que se dispone, antes de 1970 esta carretera carecía de vallas protectoras y llegaron a fallecer hasta 40 personas entre atropellos, desprendimientos y distintos incidentes. Ahora, a pesar de las reformas que se han realizado y lo que se ha afianzado el terreno, sigue siendo una zona muy problemática.

La carretera pasa por dos acantilados de 200 y 900 metros de altura y sufre una cantidad de curvas dignas de marear a cualquiera: 365 curvas, la mayoría de ellas cerradas y con muchas herraduras.

Los peligros en la conducción llegan por sufrir una curva tras otra, el cansancio al que se somete al conductor, la estrechez de la vía y los numerosos desprendimientos que sufre, sobre todo en temporada de lluvia. Más de cien caídas de rocas, arena y objetos por año provocan que nadie se pueda descuidar al transitar por ella.

Aunque existe una carretera alternativa que resta todo problema, todavía hay quien prefiere esta carretera antigua para disfrutar del tránsito. Se tarda mucho más, pero quien conduce por ahí no lo hace para atajar, sino para disfrutar de la sensación y las increíbles vistas

Se debe que recordar que Gran Canaria dispone de carreteras espectaculares para los que disfruten de la conducción por todo tipo de terreno, pero quizá no tan adecuadas para los que quieran hacerlo deprisa.