Un exingeniero de Apple lo confirma: Cerrar aplicaciones del iPhone no mejora el rendimiento ni ahorra batería

Desde hace años, una práctica común entre los usuarios de iPhone, y de smartphones en general, ha sido la de cerrar compulsivamente las aplicaciones en segundo plano. Ya sea por un sentimiento de control, una intuición de ahorro de batería o una búsqueda de mayor fluidez, el gesto de deslizar las apps hacia arriba para "matarlas" se ha arraigado profundamente en nuestra rutina digital. Sin embargo, esta acción tan extendida no solo es innecesaria, sino que, según las revelaciones de un exingeniero de Apple, incluso podría ser contraproducente. Esta afirmación, proveniente de una fuente con conocimiento interno de los intrincados mecanismos de iOS, obliga a replantearnos seriamente nuestras costumbres y a comprender cómo la sofisticada ingeniería de Apple gestiona realmente nuestros dispositivos.

La persistente creencia popular vs. la realidad técnica

Un exingeniero de Apple lo confirma: Cerrar aplicaciones del iPhone no mejora el rendimiento ni ahorra batería

El origen de la creencia de que cerrar aplicaciones mejora el rendimiento y ahorra batería se remonta a los primeros días de los sistemas operativos de escritorio y las primeras generaciones de smartphones. En aquel entonces, los recursos de hardware eran limitados y los sistemas operativos no contaban con la gestión de memoria tan avanzada que tenemos hoy. Era cierto que muchas aplicaciones al quedarse abiertas consumían recursos de forma activa, ralentizando el equipo y, en el caso de los portátiles, agotando la batería. Esa lógica, que era válida en su contexto, se ha extrapolado y persistido en la mente colectiva, a pesar de que la tecnología móvil ha evolucionado a pasos agigantados.

Los usuarios, al ver una larga lista de aplicaciones en el selector de tareas, suelen pensar que todas ellas están "corriendo" activamente y devorando la memoria RAM y la CPU del dispositivo. Esta percepción es errónea en el ecosistema de Apple. iOS está diseñado de una manera fundamentalmente diferente a cómo muchos imaginan que funciona un sistema operativo, y entender esta diferencia es clave para abandonar una práctica que, lejos de ser útil, puede resultar perjudicial para la experiencia del usuario y la vida útil de la batería.

La revelación del experto: un testimonio desde dentro de Apple

La voz que ha puesto fin a este mito con la máxima autoridad es la de un exingeniero de Apple con profundo conocimiento de los entresijos de iOS. Aunque no se ha revelado un nombre específico en algunas de las discusiones que han resurgido, la postura de Apple sobre este tema ha sido consistente a lo largo de los años. De hecho, el propio Craig Federighi, vicepresidente senior de Ingeniería de Software de Apple, confirmó hace años en un correo electrónico a un usuario que cerrar aplicaciones no mejoraba el rendimiento ni la autonomía. Esto refuerza la idea de que la arquitectura del sistema operativo está deliberadamente diseñada para que esta práctica sea innecesaria.

El punto central de su argumento, y el de Apple, es que el sistema operativo iOS ha sido diseñado desde sus cimientos para ser extremadamente eficiente en la gestión de recursos. Cuando una aplicación no está en primer plano, no es que esté "corriendo" activamente en el sentido tradicional. En la mayoría de los casos, se encuentra en un estado de "suspensión" o "congelación", una especie de pausa profunda que requiere una cantidad mínima de energía y recursos para mantener su estado y poder ser reanudada al instante cuando el usuario la necesite de nuevo. Es un enfoque muy inteligente que prioriza la velocidad y la eficiencia energética.

El sistema de gestión de memoria de iOS: un paradigma diferente

Para entender por qué cerrar aplicaciones es contraproducente, es crucial comprender cómo iOS gestiona la memoria y el ciclo de vida de las aplicaciones. En lugar de mantener las aplicaciones ejecutándose constantemente en segundo plano, lo cual sí consumiría una cantidad considerable de energía y recursos de procesamiento, iOS las coloca en uno de varios estados:

  • No en ejecución: La aplicación no se ha iniciado o ha sido cerrada por el usuario o el sistema.
  • Activa: La aplicación está en uso en primer plano.
  • Inactiva: La aplicación está en primer plano, pero no recibe eventos (por ejemplo, durante una llamada telefónica o al bloquear la pantalla).
  • En segundo plano: La aplicación no está en primer plano pero sigue ejecutándose. Esto suele durar un breve periodo para finalizar una tarea o para mantener ciertas funcionalidades (como la reproducción de música o la navegación GPS).
  • Suspendida: Después de un tiempo en segundo plano o al pasar a segundo plano, la mayoría de las aplicaciones entran en este estado. En este punto, la aplicación permanece en la memoria RAM, pero su código no se está ejecutando activamente. El sistema operativo "congela" su estado para que pueda reanudarse instantáneamente sin tener que volver a cargar todos sus elementos desde cero. Consumen una cantidad insignificante de batería y CPU.

Este modelo permite que el sistema libere memoria automáticamente si un dispositivo se queda sin RAM. En lugar de cerrar forzosamente una aplicación y forzar al usuario a esperar a que se cargue de nuevo, iOS simplemente descarta las aplicaciones suspendidas menos usadas de la memoria RAM cuando necesita espacio para una aplicación activa. Este proceso es transparente para el usuario y se lleva a cabo de forma mucho más eficiente que si el usuario interviniera manualmente.

¿Por qué no "matar" las aplicaciones? La eficiencia en el acceso rápido

La razón principal por la que cerrar aplicaciones activamente no es una buena idea radica en la eficiencia. Cuando una aplicación está suspendida, está lista para reanudarse casi al instante. Toda la información de su estado y sus elementos gráficos ya están cargados en la memoria RAM. El procesador solo necesita "despertarla". Este proceso es increíblemente rápido y consume una cantidad mínima de energía.

Por el contrario, cuando un usuario cierra una aplicación deslizando el dedo hacia arriba en el selector de tareas, la está "matando" forzosamente. Esto significa que la próxima vez que intente abrir esa aplicación, el sistema operativo tendrá que cargarla desde cero desde el almacenamiento interno (NAND flash) a la RAM, inicializar todos sus procesos, y, en muchos casos, volver a establecer conexiones de red. Este proceso de reinicio completo es significativamente más intensivo en recursos —CPU, almacenamiento, Wi-Fi/datos móviles— y, por ende, consume más batería y tiempo que simplemente reanudar una aplicación suspendida. Es como la diferencia entre despertar a alguien que duerme plácidamente y tener que resucitarlo cada vez que quieres hablarle.

Desmitificando el ahorro de batería y el rendimiento

Las dos principales motivaciones detrás de cerrar aplicaciones son la creencia de que se ahorra batería y se mejora el rendimiento del dispositivo. Analicemos por qué ambas son falacias en el contexto de iOS.

Batería: el costo oculto de reiniciar

La batería es un recurso preciado en nuestros dispositivos móviles, y es natural querer extender su autonomía lo máximo posible. Sin embargo, cerrar aplicaciones de forma manual tiene el efecto opuesto al deseado. Como mencionábamos, el acto de relanzar una aplicación desde cero requiere que el procesador realice una serie de operaciones intensivas:

  • Carga desde el almacenamiento: La aplicación debe leerse completamente desde el almacenamiento NAND flash del iPhone, lo cual consume energía.
  • Inicialización de la aplicación: El procesador debe ejecutar el código de inicio de la aplicación, crear todos los objetos en memoria y preparar la interfaz de usuario.
  • Establecimiento de conexiones de red: Muchas aplicaciones se conectan a internet al iniciar para actualizar contenido o iniciar sesión, lo que activa el módulo Wi-Fi o celular, un componente que consume mucha energía.

Cada uno de estos pasos consume más energía que simplemente "despertar" una aplicación que ya está suspendida en la RAM. Si usted es una persona que abre y cierra frecuentemente las mismas aplicaciones a lo largo del día (redes sociales, navegador, mensajería), el gasto energético acumulado por los reinicios constantes será significativamente mayor que el que se habría producido al permitir que iOS gestionara su estado de suspensión. De mi propia experiencia, he notado una mejora en la percepción de la duración de la batería al dejar de lado esta costumbre, lo cual, aunque anecdótico, se alinea perfectamente con la explicación técnica de Apple.

Rendimiento: la ilusoria mejora

En cuanto al rendimiento, la idea de que cerrar aplicaciones libera RAM y, por lo tanto, hace que el iPhone vaya más rápido, es también un malentendido. Los sistemas operativos modernos están diseñados para usar la RAM de la manera más eficiente posible. Una RAM vacía es RAM desperdiciada. iOS, al mantener aplicaciones suspendidas en la memoria, busca una experiencia de usuario fluida y rápida, donde las transiciones entre apps son instantáneas.

Si usted cierra forzosamente una aplicación, sí, libera momentáneamente ese espacio en la RAM. Sin embargo, si esa es una aplicación que va a volver a abrir en breve, el sistema tendrá que dedicar recursos (CPU, lectura de almacenamiento) para volver a cargarla. Este ciclo repetido de cerrar y abrir consume ciclos de CPU innecesarios y puede llevar a una sensación de lentitud generalizada, en lugar de una mejora. El objetivo de iOS es precisamente evitar este "thrashing" (constante carga y descarga de memoria) que era común en sistemas menos optimizados. Los procesadores modernos de Apple, como los de la serie A, están específicamente diseñados para gestionar miles de millones de operaciones por segundo, incluyendo la gestión de múltiples estados de aplicaciones de forma simultánea sin que ello impacte al usuario.

Cuándo sí deberías cerrar una aplicación

Aunque la regla general es no cerrar aplicaciones, existen excepciones donde esta acción puede ser útil o incluso necesaria. Estas son situaciones específicas y no deben confundirse con una práctica habitual de mantenimiento:

  • Una aplicación se ha congelado o no responde: Si una aplicación está bloqueada, no responde a los toques o presenta un comportamiento errático, cerrarla forzosamente puede ser la única manera de reiniciar su estado y hacer que vuelva a funcionar correctamente. Es el equivalente digital de "apagar y volver a encender" para ese software en particular.
  • Consumo excesivo e inusual de batería: En raras ocasiones, una aplicación puede tener un error y quedarse "enganchada" en un ciclo de ejecución activo en segundo plano, consumiendo mucha más batería de lo normal. Puede verificar esto en "Ajustes > Batería" para ver qué aplicaciones han estado usando energía. Si detecta una que está consumiendo una cantidad desproporcionada sin un uso aparente, cerrarla forzosamente y luego reabrirla podría solucionar el problema. No obstante, esto es un fallo de la app, no un comportamiento habitual.
  • Problemas con servicios de ubicación o notificaciones: Si una aplicación está usando persistentemente los servicios de ubicación o generando notificaciones que no pueden ser controladas de otra manera, cerrarla podría ser una solución temporal. Aunque es preferible gestionar estos permisos desde "Ajustes".
  • Problemas de privacidad o seguridad inmediatos: En escenarios muy específicos y raros, si sospecha que una aplicación está comprometida o accediendo a datos sin permiso y no tiene otra forma de detenerla, cerrarla forzosamente es una acción de último recurso.

Es importante recalcar que estas son situaciones atípicas y no deben ser la base para una gestión diaria de las aplicaciones. La ingeniería de iOS está diseñada para manejar la gran mayoría de escenarios sin la intervención del usuario.

Consejos reales para optimizar tu iPhone

En lugar de obsesionarse con cerrar aplicaciones, hay métodos mucho más efectivos y respaldados por la propia Apple para mejorar la duración de la batería y el rendimiento general de su iPhone. Aquí le dejo algunos:

  • Gestionar la actualización en segundo plano (Background App Refresh): Esta es, con mucho, la configuración más influyente en la duración de la batería relacionada con las aplicaciones en segundo plano. Vaya a "Ajustes > General > Actualización en segundo plano". Aquí puede desactivar por completo la función, permitirla solo para Wi-Fi, o desactivarla para aplicaciones específicas que no necesita que actualicen su contenido cuando no están en uso. Esto evita que las aplicaciones realicen operaciones activas en segundo plano, a diferencia de las aplicaciones suspendidas, que no consumen recursos de forma significativa. Puede encontrar más información sobre cómo gestionar esto en la página de soporte de Apple.
  • Controlar los servicios de ubicación: Muchas aplicaciones solicitan acceso a su ubicación, y algunas pueden usarlo constantemente en segundo plano. Vaya a "Ajustes > Privacidad y seguridad > Localización" y revise los permisos para cada aplicación. Elija "Nunca" o "Al usar la app" para aquellas que no necesitan su ubicación constante.
  • Optimizar notificaciones: Las notificaciones constantes no solo distraen, sino que también encienden la pantalla y activan componentes de radio, consumiendo batería. En "Ajustes > Notificaciones", desactive las notificaciones para aplicaciones no esenciales.
  • Activar el modo de bajo consumo: Esta función (Modo de bajo consumo en iPhone) reduce temporalmente el consumo de energía al desactivar o reducir actividades como las descargas automáticas, la actualización en segundo plano de apps, y los efectos visuales. Es ideal cuando la batería está baja y necesita que dure más.
  • Ajustar el brillo de la pantalla: La pantalla es el componente que más batería consume. Reducir el brillo o activar el brillo automático puede tener un impacto significativo.
  • Mantener el software actualizado: Apple lanza actualizaciones de iOS que a menudo incluyen optimizaciones de rendimiento y mejoras en la eficiencia energética. Mantener su dispositivo actualizado es crucial.
  • Revisar la salud de la batería: Con el tiempo, la capacidad máxima de la batería disminuye. En "Ajustes > Batería > Salud y carga de la batería", puede verificar la capacidad máxima de su batería. Si es significativamente baja (por debajo del 80%), considerar un reemplazo de batería podría ser la mejor opción para restaurar la autonomía. Apple ofrece servicios de reemplazo de batería.

Mi perspectiva sobre este hallazgo

Sinceramente, siempre me ha parecido fascinante cómo la intuición humana a menudo choca con la realidad técnica en el mundo de la tecnología. La revelación de que cerrar aplicaciones es ineficaz, y potencialmente perjudicial, para los iPhones es un claro ejemplo de ello. Refleja la complejidad de los sistemas operativos modernos y la sofisticación con la que se gestionan los recursos en dispositivos tan potentes como un iPhone. Es un recordatorio de que no siempre lo que parece lógico a primera vista es lo que realmente optimiza el funcionamiento. Confío en que este tipo de información, respaldada por expertos, ayude a los usuarios a desaprender viejos hábitos y a adoptar prácticas que realmente beneficien la vida útil de sus dispositivos y, por ende, su experiencia diaria.

En definitiva, el mensaje es claro: confíe en iOS. El sistema operativo de Apple está diseñado para gestionar de forma autónoma y eficiente los recursos de su dispositivo, incluyendo la memoria y la batería. La práctica de cer

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