Por esto no debes dar tus datos médicos a ChatGPT: los riesgos de privacidad a los que te enfrentas, según los expertos

En una era donde la inteligencia artificial se ha integrado de forma sorprendente en nuestro día a día, herramientas como ChatGPT se presentan como asistentes omnipresentes, capaces de responder desde consultas triviales hasta disquisiciones complejas. Su facilidad de uso y la aparente omnisciencia pueden hacer que nos sintamos tentados a recurrir a ellos para casi cualquier tipo de información. Sin embargo, cuando se trata de nuestra salud, una de las esferas más íntimas y sensibles de nuestra existencia, esta conveniencia se transforma rápidamente en un campo minado de riesgos que muchos aún no perciben. La promesa de una respuesta rápida y aparentemente personalizada sobre nuestros síntomas o condiciones médicas es una trampa peligrosa que podría comprometer nuestra privacidad de formas irreversibles. Los expertos en ciberseguridad y protección de datos son unánimes: compartir información médica personal con plataformas de IA de uso generalista es una decisión cargada de graves implicaciones de privacidad. Profundicemos en por qué esta práctica, aunque parezca inofensiva, esconde peligros que van más allá de lo que imaginamos.

El auge de la inteligencia artificial en la salud y la tentación de la simplicidad

Por esto no debes dar tus datos médicos a ChatGPT: los riesgos de privacidad a los que te enfrentas, según los expertos

La inteligencia artificial está revolucionando el campo de la medicina. Desde el diagnóstico asistido por IA, la identificación de patrones en grandes volúmenes de datos para el desarrollo de nuevos fármacos, hasta la personalización de tratamientos y la optimización de procesos hospitalarios, el potencial es inmenso. Empresas farmacéuticas y centros de investigación invierten miles de millones en el desarrollo de herramientas de IA que prometen transformar la atención médica. No obstante, estas soluciones están diseñadas con protocolos estrictos de seguridad y privacidad, cumpliendo normativas específicas del sector de la salud.

Paralelamente, el público general ha descubierto herramientas de IA conversacional como ChatGPT. Su accesibilidad, su interfaz amigable y su capacidad para generar texto coherente y contextualizado las han convertido en recursos populares para una infinidad de consultas. Es comprensible que, ante la búsqueda de información sobre un dolor persistente, una nueva dieta o la interpretación de un informe médico, la tentación de preguntar a ChatGPT sea grande. Después de todo, parece tener todas las respuestas al alcance de nuestra mano, eliminando la necesidad de buscar en múltiples fuentes o, incluso, de esperar una cita médica. La inmediatez es un poderoso seductor en nuestra sociedad actual, y cuando se trata de la salud, la incertidumbre puede llevarnos a buscar respuestas donde sea que podamos encontrarlas. Sin embargo, en esta búsqueda de simplicidad y rapidez, es donde reside el peligro. Personalmente, creo que es fundamental que los usuarios entiendan que una herramienta diseñada para ser un asistente generalista no puede, ni debe, reemplazar la consulta de un profesional de la salud, y mucho menos manejar información tan delicada como nuestros datos médicos.

La naturaleza de ChatGPT y la gestión de datos

Para comprender los riesgos, primero debemos entender cómo funcionan los grandes modelos de lenguaje (LLM) como ChatGPT. Estos modelos son entrenados con volúmenes masivos de texto y código extraídos de internet, lo que les permite comprender, generar y traducir lenguaje humano. Cuando interactuamos con ChatGPT, nuestras entradas (prompts) son procesadas por el modelo para generar una respuesta. Aquí es donde radica el punto crítico: a menos que se hayan configurado opciones de privacidad muy específicas (como la desactivación del historial de chat, que en algunas versiones limita el uso de los datos para entrenamiento), las interacciones que tenemos con estos modelos pueden ser utilizadas por la empresa desarrolladora (como OpenAI) para mejorar y refinar futuros modelos. Esto significa que cada pregunta, cada síntoma descrito, cada diagnóstico compartido, podría potencialmente pasar a formar parte de un nuevo dataset de entrenamiento.

Es crucial recalcar que ChatGPT no es un profesional médico. No está sujeto a las mismas regulaciones estrictas de privacidad que un hospital o un médico, como la Ley de Portabilidad y Responsabilidad del Seguro Médico (HIPAA) en Estados Unidos o el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) en la Unión Europea, en lo que respecta a la confidencialidad de la información médica. Las políticas de privacidad de empresas tecnológicas como OpenAI se centran en la protección de datos personales de manera más amplia, pero no están diseñadas para manejar la sensibilidad y las implicaciones éticas de la información sanitaria. Para mí, la distinción es fundamental: la relación médico-paciente se basa en la confianza y el juramento hipocrático; la relación usuario-IA es una transacción de servicio digital con términos y condiciones que a menudo no leemos.

Riesgos de privacidad específicos al compartir datos médicos

Los peligros de introducir datos médicos en un chatbot de IA son multifacéticos y van más allá de una simple pérdida de información.

Violación de la confidencialidad y reidentificación

Uno de los riesgos más significativos es la violación directa de la confidencialidad. Incluso si un usuario intenta "anonimizar" la información (por ejemplo, no mencionando su nombre), los detalles específicos sobre enfermedades raras, tratamientos únicos o combinaciones de síntomas pueden actuar como huellas digitales. Con suficiente información contextual, y utilizando otras bases de datos públicas o disponibles comercialmente, es posible que algoritmos avanzados puedan "reidentificar" a una persona. Esto significa que datos que creíamos anónimos podrían vincularse nuevamente a nuestra identidad. La literatura científica está llena de ejemplos donde datasets supuestamente anonimizados han sido descifrados para revelar identidades individuales. Un estudio de la Universidad de Texas en Austin demostró cómo incluso con datos de salud "anonimizados", se puede identificar a personas con una alta probabilidad al combinar la información con otros datos públicos. Para más información sobre este tema, se puede consultar este artículo de MIT Technology Review sobre los peligros de la reidentificación de datos.

Uso de datos para entrenamiento y desarrollo

Como se mencionó anteriormente, una de las formas en que los modelos de IA mejoran es aprendiendo de las interacciones de los usuarios. Esto significa que sus consultas médicas, sus descripciones de síntomas y cualquier dato de salud que introduzca, podrían ser utilizados para entrenar futuras versiones de ChatGPT. Esto tiene varias implicaciones perturbadoras: su información sensible podría, de forma inadvertida, ser reproducida o influir en las respuestas que el modelo dé a otros usuarios en el futuro. Aunque las empresas aseguran implementar salvaguardas para evitar la reproducción literal de datos personales, el riesgo de que información específica sobre una condición inusual se incorpore al "conocimiento" del modelo y se manifieste en otras interacciones, permanece latente. Piense en la incomodidad de que su experiencia de salud más personal se convierta en un dato más en un algoritmo masivo.

Acceso no autorizado y brechas de seguridad

Ningún sistema digital es impenetrable. Empresas de la talla de Google, Facebook o incluso organismos gubernamentales han sufrido brechas de seguridad masivas, resultando en la exposición de millones de registros de usuarios. Los datos que usted introduce en ChatGPT no desaparecen; se almacenan en los servidores de la empresa. Estos servidores son blancos constantes para ciberdelincuentes. Una brecha de seguridad en los sistemas de OpenAI o de sus proveedores de infraestructura podría exponer su información médica a actores malintencionados, que podrían utilizarla para chantaje, fraude de seguros, o incluso venta en el mercado negro. Los datos de salud son increíblemente valiosos para los ciberdelincuentes. Un ejemplo de la magnitud de estos incidentes se puede ver en el seguimiento de TechCrunch sobre brechas de datos.

Falta de consentimiento informado y control

Cuando visitamos a un médico, firmamos formularios de consentimiento que detallan cómo se manejarán y protegerán nuestros datos médicos. Tenemos un control legal sobre quién puede acceder a ellos y con qué fines. Con ChatGPT, los usuarios a menudo se limitan a aceptar los términos y condiciones de servicio, que suelen ser documentos extensos y complejos, difíciles de entender para el ciudadano promedio. Estos términos rara vez incluyen provisiones específicas para el manejo de datos de salud con el mismo nivel de detalle y protección que se exigiría en un entorno médico. Mi opinión es que esta asimetría de información y control es inaceptable cuando se trata de datos tan íntimos. No existe un consentimiento informado genuino para el uso de datos médicos en estas plataformas, y la capacidad del usuario para controlar el destino de su información es mínima una vez que ha sido introducida.

Implicaciones legales y éticas

Más allá de los riesgos directos para el usuario, la práctica de compartir datos médicos con LLM plantea serias preguntas legales y éticas para la sociedad en general.

Ausencia de regulaciones específicas de salud

Como ya se ha mencionado, los modelos de IA de propósito general no están regulados por leyes de privacidad médica. Si bien el RGPD de la Unión Europea protege los datos personales de manera amplia (incluidos los datos de salud, considerados una "categoría especial de datos"), la aplicación y las responsabilidades exactas cuando un usuario introduce voluntariamente su información sensible en un LLM global no siempre son claras o están completamente cubiertas por las interpretaciones actuales. Las normativas están luchando por ponerse al día con el rápido avance de la tecnología. Esto crea una zona gris legal donde la protección del consumidor es incierta y la responsabilidad de las empresas es limitada en comparación con los proveedores de atención médica tradicionales. Puede encontrar más detalles sobre cómo el RGPD aborda las categorías especiales de datos personales.

Responsabilidad y mitigación de daños

Si su información médica se filtra o se utiliza de una manera no deseada después de haberla introducido en ChatGPT, ¿quién es el responsable? ¿Es el usuario por haberla compartido? ¿Es la empresa de IA por no haberla protegido adecuadamente o por utilizarla para fines de entrenamiento? La dilución de la responsabilidad en estos escenarios es un problema importante. Además, la mitigación de daños es extremadamente difícil. Una vez que su información médica está en los servidores de una empresa tecnológica o, peor aún, en manos de terceros malintencionados, es casi imposible recuperarla o eliminarla por completo de la esfera digital. La búsqueda de reparación legal en tales casos puede ser un proceso largo, costoso y con resultados inciertos.

Consejos de expertos y buenas prácticas

Ante estos riesgos, la postura más segura y responsable es adoptar una serie de buenas prácticas que salvaguarden nuestra información médica.

No compartir información personal de salud

El consejo más directo y eficaz es simple: nunca introduzca información personal de salud, ya sean síntomas, diagnósticos, resultados de pruebas, nombres de medicamentos o cualquier otro detalle íntimo sobre su condición médica, en chatbots de IA de uso general como ChatGPT. Estas herramientas no están diseñadas ni reguladas para manejar tal sensibilidad. Si necesita información sobre una condición, formule la pregunta de manera general, sin incluir detalles personales que puedan identificarle a usted o a otra persona. Por ejemplo, en lugar de preguntar: "Tengo diabetes tipo 2 y mi glucosa en ayunas es de 200 mg/dL, ¿qué debo hacer?", pregunte: "¿Cuáles son las recomendaciones generales para controlar la glucosa en ayunas en personas con diabetes tipo 2?".

Ser crítico con la información recibida

Incluso cuando se usan de forma general, las IA pueden "alucinar" o proporcionar información incorrecta, desactualizada o sesgada. La información de salud debe ser siempre contrastada con fuentes fiables y, lo que es más importante, con un profesional médico cualificado. Nunca tome decisiones sobre su salud basándose únicamente en la información proporcionada por una IA. Es un asistente de lenguaje, no un médico. Sobre este punto, un artículo de IBM Research profundiza en el fenómeno de las "alucinaciones" de la IA.

Explorar alternativas seguras

Si está interesado en cómo la IA puede ayudar en su salud, busque soluciones específicas desarrolladas para el sector sanitario, que cumplen con las regulaciones de privacidad médica (como HIPAA o RGPD) y han sido validadas por profesionales de la salud. Estas herramientas especializadas a menudo se usan en entornos clínicos y no están abiertas al público de la misma manera que ChatGPT. Ejemplos incluyen sistemas de IA para el análisis de imágenes médicas, o plataformas de telemedicina que integran IA con protocolos de seguridad robustos. La diferencia clave es que estas plataformas están construidas desde cero con la privacidad y la seguridad médica en mente. Un buen ejemplo de este tipo de sistemas se puede ver en la información de HIMSS sobre inteligencia artificial en la salud, que destaca la importancia de la seguridad y la regulación.

Educación y concienciación

Finalmente, es nuestra responsabilidad como usuarios educarnos sobre los riesgos y entender las herramientas que utilizamos. La tecnología avanza a pasos agigantados, y la brecha entre la capacidad de la IA y la comprensión pública de sus implicaciones es cada vez mayor. Una mayor concienciación sobre la gestión de datos, los derechos de privacidad y los peligros de compartir información sensible es fundamental para navegar de forma segura en el panorama digital actual.

En conclusión, si bien la inteligencia artificial ofrece un futuro prometedor para la atención médica, la conveniencia de herramientas como ChatGPT no debe eclipsar la necesidad imperiosa de proteger nuestra información médica personal. La privacidad en el ámbito de la salud es un derecho fundamental y un pilar de la relación médico-paciente. Al entregar nuestros datos médicos a plataformas de IA de uso general, no solo los exponemos a riesgos de seguridad y reidentificación, sino que también diluimos la responsabilidad sobre su manejo y comprometemos nuestra autonomía sobre una parte esencial de nuestra identidad. La precaución no es paranoia, sino una forma inteligente de salvaguardar nuestro bienestar en un mundo cada vez más digitalizado. La mejor consulta médica sigue siendo la que se realiza cara a cara con un profesional de la salud.

Diario Tecnología