La fiebre por el contenido surcoreano ha alcanzado cotas sin precedentes en la última década, transformando el panorama cultural global de formas que pocos hubieran predicho. Desde el estruendo de BTS en la música hasta la conquista de los Oscar por Parásitos y el fenómeno mundial de El juego del calamar, la capacidad narrativa de Corea del Sur ha demostrado ser universalmente atractiva. Sin embargo, en medio de este torbellino de éxitos mediáticos que han acaparado titulares y conversaciones, hay un vasto universo de producciones que a menudo quedan eclipsadas, esperando ser descubiertas por aquellos dispuestos a bucear más allá de las recomendaciones algorítmicas más obvias. Personalmente, me considero un ferviente explorador de este tipo de joyas ocultas, y fue en una de esas incursiones cuando me topé con una película que, en mi humilde opinión, supera en capacidad de asombro a muchas de las obras más laureadas. Una cinta que, sin el presupuesto ni la campaña publicitaria de sus pares más famosos, logra un impacto psicológico y narrativo de una magnitud tal que es imposible no recomendarla encarecidamente. Prepárense para conocer la película coreana que, quizás, sea la más sorprendente de los últimos años en el catálogo de Netflix.
Más allá de los fenómenos globales: La riqueza del cine coreano
El impacto de Parásitos y El juego del calamar en la percepción global del cine y las series surcoreanas es innegable. Ambas producciones no solo rompieron barreras de idioma y cultura, sino que también demostraron la sofisticación, originalidad y valentía de sus creadores para abordar temas complejos con una ejecución impecable. Parásitos, dirigida por el aclamado Bong Joon-ho, se llevó la Palma de Oro en Cannes y cuatro premios Oscar, incluyendo el de Mejor Película, un hito histórico para una producción de habla no inglesa. Su crítica mordaz a la desigualdad social, envuelta en un thriller dramático con tintes de comedia negra, cautivó a audiencias y críticos por igual. Si aún no la han visto, les recomiendo encarecidamente explorar su ficha en FilmAffinity.
Por su parte, El juego del calamar (o Squid Game en inglés) irrumpió en Netflix para convertirse en la serie más vista en la historia de la plataforma. Su premisa brutalmente sencilla pero escalofriante, donde concursantes endeudados se enfrentan a juegos infantiles con consecuencias mortales, resonó con millones de espectadores en todo el mundo, provocando debates sobre la codicia, la desesperación y la crítica al sistema capitalista. Es un fenómeno cultural que cambió la forma en que el mundo ve el contenido coreano.
Pero reducir la cinematografía surcoreana a estas dos obras maestras sería un error mayúsculo. La industria lleva décadas produciendo películas de una calidad excepcional en una diversidad de géneros que harían palidecer a muchas filmografías occidentales. Desde dramas conmovedores hasta thrillers psicológicos de infarto, pasando por comedias excéntricas y épicas históricas, el cine coreano ha cultivado un estilo propio, audaz y a menudo impredecible. Y es precisamente en esta vasta biblioteca, donde el algoritmo no siempre acierta a guiarnos, donde residen verdaderas gemas. Netflix, con su inversión en contenido internacional, ha logrado acumular un impresionante catálogo que va mucho más allá de las superproducciones más publicitadas.
La joya inesperada: *Forgotten* (Recuerdos de un asesino)
Aquí es donde entra en juego la película que ha logrado sorprenderme más en los últimos años: Forgotten (o Recuerdos de un asesino en España). Lanzada en 2017 y dirigida por Jang Hang-jun, esta película es un thriller psicológico que se adentra en las complejidades de la memoria, la identidad y la venganza con una maestría pocas veces vista. Si son amantes de los giros argumentales que les dejan sin aliento y de las historias que se retuercen sobre sí mismas hasta el último minuto, esta es su cinta. La pueden encontrar disponible en el catálogo de Netflix.
Una premisa que engancha
La historia nos presenta a Jin-seok, un joven que se muda con su familia a una nueva casa. Poco después de instalarse, su hermano mayor, Yoo-seok, es secuestrado. Diecinueve días más tarde, Yoo-seok regresa a casa sin recordar nada de lo sucedido. Pero hay algo en él que no cuadra. Jin-seok empieza a sospechar que el hombre que ha vuelto no es su verdadero hermano. Las dudas se transforman en una obsesión que lo lleva a investigar por su cuenta, desenterrando una serie de verdades perturbadoras que amenazan con desmoronar todo lo que creía conocer. Lo que comienza como un misterio familiar, pronto escala a un laberinto de secretos y conspiraciones donde la realidad y la ilusión se entrelazan de forma inseparable.
El maestro detrás de la cámara: Jang Hang-jun
Jang Hang-jun, el director y guionista de Forgotten, es una figura conocida en la industria coreana por su habilidad para tejer narrativas complejas y llenas de suspense. Aunque quizás no tenga la misma proyección internacional que Bong Joon-ho o Park Chan-wook, su trabajo en esta película demuestra una comprensión profunda de cómo construir tensión y manipular las expectativas del público. Jang Hang-jun no solo dirige, sino que escribe el guion, lo que le permite tener un control absoluto sobre cada giro y cada revelación, asegurando que la historia se desarrolle con una precisión quirúrgica. Su estilo se caracteriza por una atmósfera opresiva y una dirección que no teme adentrarse en la psique de sus personajes, exponiendo sus miedos y paranoias de una manera muy efectiva.
Actuaciones que marcan la diferencia
La fuerza de Forgotten radica también en sus interpretaciones. Kang Ha-neul, en el papel de Jin-seok, carga con el peso de la película. Su transformación de un joven algo ingenuo a un hombre atormentado por la paranoia y la desesperación es simplemente brillante. Logra transmitir la creciente angustia y confusión de su personaje de una manera tan convincente que el espectador no puede evitar sentirse inmerso en su pesadilla. Por otro lado, Kim Mu-yeol como Yoo-seok, el hermano supuestamente regresado, ofrece una actuación sutil pero inquietante, manteniendo la ambigüedad sobre sus verdaderas intenciones y su identidad. La dinámica entre ambos actores es el motor emocional de la trama, y su química, o la falta de ella, es crucial para el impacto de los giros narrativos.
¿Por qué es tan sorprendente?
Lo que hace a Forgotten una experiencia cinematográfica tan sorprendente y memorable son varios factores que se conjugan de manera magistral. No es solo una película con un buen giro; es una obra que teje una red de engaños y revelaciones que redefinen constantemente la historia.
Giros argumentales que desafían la lógica
Si hay algo que el cine coreano sabe hacer a la perfección, es sorprender. Y Forgotten lleva esto al extremo. La película no tiene uno, sino varios giros argumentales que no solo cambian la dirección de la trama, sino que obligan al espectador a reevaluar todo lo que ha visto hasta ese momento. Estos giros no son gratuitos; están meticulosamente construidos y justificados por la narrativa, aunque en un primer visionado puedan parecer imposibles. La habilidad del guion para plantar pistas sutiles que solo adquieren significado retroactivo es admirable. Personalmente, recuerdo haber tenido que pausar la película en más de una ocasión para asimilar la magnitud de lo que acababa de suceder. Es una montaña rusa emocional e intelectual. Es un ejemplo de cómo un buen guion puede manipular las expectativas del público de forma virtuosa.
La maestría del suspense psicológico
Forgotten no es un thriller de acción, sino un ejercicio puro de suspense psicológico. La tensión se construye lentamente, a través de la atmósfera opresiva, la música inquietante y la percepción distorsionada de la realidad que experimenta el protagonista. La película juega constantemente con la mente del espectador, haciéndole dudar de la cordura de Jin-seok y de la veracidad de lo que está presenciando. ¿Es todo producto de su imaginación? ¿Está siendo manipulado? Esta constante incertidumbre es lo que mantiene al público al borde del asiento. La dirección de Jang Hang-jun potencia esta sensación, utilizando la puesta en escena, la iluminación y los encuadres para crear un ambiente de claustrofobia y paranoia. La película es un estudio de cómo la mente humana puede ser su propio peor enemigo cuando la confianza y la memoria se fracturan.
Reflexiones sobre la memoria y la identidad
Más allá de ser un simple thriller, Forgotten profundiza en temas filosóficos y psicológicos complejos. Explora cómo la memoria, tanto la individual como la colectiva, puede ser maleable y poco fiable. ¿Qué sucede cuando nuestros recuerdos más íntimos son cuestionados o alterados? ¿Qué define nuestra identidad si la base de nuestras experiencias es una farsa? La película plantea estas preguntas de manera efectiva, invitando a la reflexión mucho después de que los créditos finales hayan terminado. Es una exploración fascinante de la fragilidad de la mente humana y de cómo el pasado puede dictar un presente inescapable. La venganza, el trauma y la búsqueda de la verdad son los hilos que tejen esta densa narrativa.
Comparativa y diferenciación: Un thriller que perdura
Comparar Forgotten con Parásitos o El juego del calamar es, en cierta medida, injusto, ya que operan en géneros y escalas diferentes. Sin embargo, sí podemos destacar cómo se distingue y por qué su impacto, aunque quizás menos masivo, es igual de profundo en su propio terreno.
Parásitos sobresale por su crítica social y su compleja estructura de clases, mientras que El juego del calamar lo hace por su sátira distópica y su brutalidad explícita. Forgotten, por otro lado, brilla en el terreno del thriller psicológico puro. No busca grandes metáforas sociales ni espectáculos sangrientos. Su poder reside en la intimidad de su horror, en la subversión de las expectativas y en cómo desarma al espectador revelando capas de engaño que afectan directamente la percepción de la realidad. Es una película que te invita a adentrarte en la mente de un personaje y vivir su desesperación de primera mano, sin el distanciamiento que a veces se puede sentir con producciones más grandilocuentes.
Su narrativa no sigue las convenciones típicas. A medida que avanza la película, lo que creíamos saber se desintegra. Esta capacidad de generar un impacto duradero no a través de grandes efectos visuales o estrellas de renombre, sino mediante un guion inteligente y una dirección precisa, es lo que la convierte en una pieza cinematográfica tan valiosa. Es una experiencia que se ancla en la memoria del espectador, obligándole a revisitar mentalmente la trama para intentar descifrar cómo fue engañado tan eficazmente. Para los amantes del género, creo que Forgotten es un referente que demuestra la madurez y la audacia del cine de suspense coreano. Echen un vistazo a sus reseñas en IMDb para ver la recepción internacional.
La importancia de explorar el catálogo coreano de Netflix
La existencia de películas como Forgotten en el catálogo de Netflix subraya la importancia de ir más allá de los títulos que aparecen en las portadas o las recomendaciones personalizadas por defecto. El cine coreano es un pozo sin fondo de talento, innovación y diversidad narrativa.
Un semillero de talentos
Corea del Sur ha demostrado ser un semillero de talentos no solo en dirección y guion, sino también en actuación, cinematografía y diseño de producción. La dedicación y el profesionalismo de sus equipos se reflejan en la alta calidad de sus películas y series, independientemente del género o el presupuesto. Desde veteranos como Song Kang-ho hasta jóvenes promesas, los actores coreanos son capaces de ofrecer interpretaciones profundamente matizadas y conmovedoras, capaces de conectar con audiencias de cualquier cultura. Esta riqueza de talento asegura que siempre haya algo nuevo e interesante por descubrir.
Diversidad de géneros y narrativas
Uno de los aspectos más fascinantes del cine coreano es su disposición a mezclar géneros y a desafiar las convenciones narrativas. No se adhieren rígidamente a fórmulas preestablecidas, lo que resulta en películas que a menudo sorprenden por su originalidad y audacia. Podemos encontrar desde thrillers psicológicos intensos como el que nos ocupa, hasta dramas históricos épicos, comedias románticas con un toque único o películas de acción trepidantes. Esta diversidad garantiza que haya algo para cada tipo de espectador, y explorar el catálogo de Netflix es una excelente manera de familiarizarse con esta vasta oferta. Para aquellos interesados en profundizar en el cine asiático, recomiendo consultar AsianWiki, una excelente fuente de información.
Conclusión
En definitiva, mientras que Parásitos y El juego del calamar han abierto las puertas del mundo al inmenso talento surcoreano, películas como Forgotten son la prueba irrefutable de que la profundidad y la sorpresa de su cinematografía van mucho más allá de los fenómenos mediáticos. Este thriller psicológico es una obra maestra de la intriga, una película que no solo entretiene, sino que desafía la mente, juega con la percepción y deja una huella duradera. Si están buscando una experiencia cinematográfica que los mantenga pegados a la pantalla, cuestionando cada detalle y reconstruyendo la historia en su cabeza mucho después de haberla terminado, no duden en darle una oportunidad a Forgotten. Les aseguro que será una de las películas más sorprendentes que verán en mucho tiempo en Netflix. Se lo digo desde mi experiencia personal, es un viaje que merece la pena emprender.