He probado la Xbox portátil: la ROG Ally X marca un debut que me encanta por potencia y diseño, aunque mejorable en software

En el vertiginoso mundo de la tecnología y el entretenimiento digital, pocas tendencias han cobrado tanta fuerza en los últimos años como el gaming portátil de alto rendimiento. Lejos quedaron los días de las consolas portátiles dedicadas que solo podían ejecutar títulos específicos con gráficos limitados. Hoy, la promesa de llevar nuestra biblioteca de juegos de PC a cualquier lugar se ha materializado con una serie de dispositivos que desafían los límites de lo que creíamos posible. En este emocionante panorama, la ROG Ally X de ASUS emerge no solo como un contendiente formidable, sino como un dispositivo que, para muchos, representa la materialización de esa tan ansiada "Xbox portátil". He tenido la oportunidad de sumergirme de lleno en esta propuesta de ASUS y, si bien la experiencia general ha sido sumamente positiva por su potencia y un diseño que ahora considero más pulido, hay un aspecto que, de mejorarse, elevaría el dispositivo a un nivel casi perfecto: su software. Acompáñame en este análisis detallado de lo que significa tener una máquina tan capaz en la palma de la mano.

El panorama del gaming portátil: una evolución imparable

He probado la Xbox portátil: la ROG Ally X marca un debut que me encanta por potencia y diseño, aunque mejorable en software

El concepto de un PC gaming de bolsillo no es nuevo, pero su ejecución nunca había sido tan efectiva hasta hace poco. Dispositivos como la Steam Deck abrieron la veda, demostrando que había un mercado masivo para equipos portátiles que no solo emularan juegos retro, sino que ejecutaran títulos AAA modernos. Desde entonces, hemos visto una explosión de fabricantes que se han sumado a la carrera, cada uno aportando su propia visión y sus propias innovaciones. La competencia es feroz y beneficia directamente al consumidor, pues cada nueva iteración busca superar a la anterior en rendimiento, ergonomía y experiencia de usuario.

La ROG Ally original ya fue un paso importante para ASUS en este sector, ofreciendo una alternativa más potente en ciertos aspectos, especialmente en la pantalla y el procesador, en comparación con sus rivales directos. Sin embargo, no estaba exenta de críticas, particularmente en lo referente a la duración de la batería y algunos aspectos de su diseño. Es aquí donde la ROG Ally X entra en juego, no como una revolución, sino como una evolución cuidadosamente pensada que atiende directamente a esos puntos de mejora. La expectativa que rodeaba a este nuevo modelo era palpable, y en gran medida, la ha cumplido. La idea de tener acceso a Xbox Game Pass en un formato portátil tan potente es, para muchos, el Santo Grial del gaming moderno, y la Ally X se acerca peligrosamente a ese ideal.

ROG Ally X: potencia bruta y diseño refinado

Cuando sostuve por primera vez la ROG Ally X, la sensación fue de solidez y refinamiento. ASUS ha tomado nota de las críticas y ha trabajado en aspectos clave que marcan una diferencia significativa en la experiencia de uso a largo plazo.

Dentro de la ROG Ally X: un vistazo al hardware

El corazón de la ROG Ally X sigue latiendo con el impresionante procesador AMD Ryzen Z1 Extreme. Este chip, diseñado específicamente para dispositivos portátiles, es una auténtica bestia que combina una potente CPU basada en la arquitectura Zen 4 con una GPU RDNA 3. Lo que esto significa para el usuario es la capacidad de ejecutar una vasta mayoría de juegos modernos con una fluidez y calidad gráfica sorprendentes para un dispositivo de este tamaño. Ya sea que estemos hablando de títulos eSports menos exigentes o de experiencias cinematográficas con gráficos complejos, la Ally X responde con solvencia. Personalmente, me sigue asombrando la capacidad de estos procesadores de bajo consumo para ofrecer un rendimiento tan cercano al de un PC de sobremesa de gama media de hace pocos años.

Pero ASUS no se ha quedado solo ahí. Una de las mejoras más significativas es el aumento de la memoria RAM, que pasa de 16 GB a 24 GB LPDDR5X a una velocidad superior. En un mundo donde los juegos exigen cada vez más memoria, esta ampliación es crucial, no solo para la fluidez en juegos muy demandantes, sino también para la multitarea en Windows y para asegurar que el sistema tenga suficiente espacio para la VRAM de la GPU. El almacenamiento también ha recibido una merecida actualización, ofreciendo ahora unidades SSD NVMe de al menos 1 TB, un tamaño mucho más razonable para quienes instalan varios juegos triple A, que fácilmente pueden superar los 100 GB cada uno. La ranura M.2 2280 estándar es un acierto, permitiendo una fácil expansión por parte del usuario, algo que valoro enormemente.

Ergonomía y pantalla: horas de juego sin fatiga

El diseño exterior de la ROG Ally X ha sido sutilmente modificado, pero con un impacto considerable en la comodidad. El agarre es ahora más profundo y redondeado, lo que se traduce en una sujeción más cómoda durante sesiones de juego prolongadas. Los botones y joysticks se sienten robustos y precisos, con una mejora en la respuesta háptica que eleva la inmersión. En mi experiencia, este rediseño ha solucionado en gran medida la pequeña molestia que a veces sentía con el modelo original después de una hora o dos de juego. El peso se ha incrementado ligeramente debido a la batería más grande, pero está tan bien distribuido que apenas se percibe.

La pantalla sigue siendo la joya de la corona: un panel IPS Full HD (1920x1080) con una tasa de refresco de 120 Hz y soporte para AMD FreeSync Premium. La vibración de los colores, el brillo y la nitidez son excepcionales, haciendo que cada juego cobre vida en este formato compacto. Jugar a títulos como Cyberpunk 2077 o Forza Horizon 5 en esta pantalla es una delicia visual que realmente te hace olvidar que estás en un dispositivo de mano. La experiencia visual es, sinceramente, de lo mejor que se puede encontrar en el mercado de consolas portátiles. El brillo máximo es suficiente para jugar en interiores bien iluminados y, con algo de sombra, incluso en exteriores.

La experiencia de juego: ¿es realmente una Xbox portátil?

Esta es la pregunta del millón para muchos potenciales compradores. La respuesta corta es: sí, y no.

Rendimiento real: ¿qué esperar en tus juegos favoritos?

Gracias al Z1 Extreme y a la optimización de ASUS, la ROG Ally X es capaz de mover la inmensa mayoría de juegos modernos a resoluciones y framerates más que aceptables. En títulos exigentes como Alan Wake 2 o Starfield, podrás esperar jugar a unos 30-40 FPS con ajustes gráficos medios-bajos en el modo "Turbo" (30W), lo cual es perfectamente jugable en una pantalla de 7 pulgadas. En juegos competitivos como Call of Duty: Warzone o Fortnite, alcanzar los 60 FPS o más es completamente factible con ajustes medios, aprovechando los 120 Hz de la pantalla para una fluidez increíble. Juegos menos exigentes, o títulos de generaciones anteriores, simplemente vuelan en este dispositivo.

La verdadera magia, sin embargo, reside en la flexibilidad. Al ser un PC con Windows 11, la Ally X no está limitada a una sola tienda o ecosistema. Puedes instalar juegos de Steam, Epic Games Store, GOG, Battle.net y, por supuesto, la aplicación de Xbox. Aquí es donde la narrativa de la "Xbox portátil" cobra más sentido. La integración con Xbox Game Pass es fluida y directa. Puedes descargar y jugar cientos de títulos disponibles en el servicio directamente en tu dispositivo, convirtiéndolo efectivamente en una Xbox de bolsillo con esteroides, ya que no solo juegas a los títulos de Game Pass, sino también a tu biblioteca completa de PC. Esta es una ventaja considerable frente a otras consolas dedicadas.

El elefante en la habitación: el software y la experiencia de usuario

Todo lo anterior suena casi perfecto, ¿verdad? Y en hardware, la ROG Ally X se acerca mucho a la perfección. Sin embargo, el eslabón más débil de la cadena sigue siendo, en mi opinión, el software.

Armoury Crate SE: la interfaz que busca la perfección

ASUS ha implementado Armoury Crate SE como su interfaz principal para gestionar los juegos, los modos de rendimiento, las asignaciones de botones y las configuraciones del sistema. Es una herramienta ambiciosa que busca centralizar la experiencia, y ha mejorado desde su primera iteración en la ROG Ally original. Ahora es más estable, más rápida y ofrece más opciones de personalización. Puedes cambiar rápidamente entre modos de rendimiento (silencioso, rendimiento, turbo), ajustar la iluminación RGB, asignar teclas rápidas y gestionar tu biblioteca de juegos de diferentes lanzadores.

No obstante, aún está lejos de la fluidez y la simplicidad de un sistema operativo diseñado desde cero para una consola portátil, como SteamOS. A veces, Armoury Crate SE puede ser un poco lento al cargar, o algunas opciones no son tan intuitivas como deberían. La transición entre el modo "escritorio" de Windows y la interfaz de Armoury Crate no siempre es perfecta y puede requerir algunos toques adicionales. Para un usuario que viene de una experiencia de consola tradicional, la curva de aprendizaje puede ser un poco más pronunciada. Sinceramente, me gustaría ver a ASUS invertir más recursos en optimizar esta capa de software, haciéndola tan pulida como el hardware que controla.

Windows 11 en una portátil: ventajas y desafíos

La decisión de ASUS de usar Windows 11 como sistema operativo subyacente tiene sus pros y sus contras. La principal ventaja, y es considerable, es la versatilidad. Al ser un PC con Windows, la Ally X puede ejecutar cualquier programa o juego compatible con Windows. Esto significa acceso ilimitado a tiendas de juegos, emuladores, software de productividad y prácticamente todo lo que harías en un PC de sobremesa. Para algunos, esta flexibilidad es innegociable. Puedes usarla como una tablet, conectar un monitor externo y un teclado/ratón para convertirla en un mini-PC de escritorio, o incluso ejecutar software profesional.

Sin embargo, Windows 11 no está diseñado intrínsecamente para una experiencia de pantalla táctil y un formato de consola portátil. A menudo te encontrarás navegando por menús diminutos, haciendo clic con el trackpad virtual o lidiando con ventanas emergentes que no están optimizadas para la interacción táctil. La gestión de recursos de Windows también puede ser más pesada que un sistema operativo ligero, lo que potencialmente consume batería y afecta el rendimiento en segundo plano. La necesidad de actualizaciones de Windows, antivirus y otros procesos de fondo, aunque necesarios, pueden ser molestos en un dispositivo que uno espera que funcione como una consola plug-and-play. Creo que la clave para ASUS es seguir refinando Armoury Crate para que actúe como una capa tan robusta y completa que el usuario rara vez tenga que interactuar directamente con el escritorio de Windows.

El potencial inexplorado: una visión a largo plazo

A pesar de las críticas al software, el potencial de la ROG Ally X es inmenso. ASUS ha demostrado su compromiso con el producto a través de actualizaciones regulares para el modelo original, y espero que esta tendencia continúe con la Ally X. Las mejoras en Armoury Crate pueden llegar a través de actualizaciones de software, y la comunidad de usuarios de PC gaming siempre encuentra formas de optimizar y personalizar la experiencia. La plataforma de Windows 11 en sí misma recibe actualizaciones que mejoran la eficiencia y la experiencia táctil, lo que indirectamente beneficia a la Ally X. Además, la compatibilidad con dispositivos externos, como eGPUs (a través del puerto XG Mobile o el nuevo USB4), amplía aún más sus capacidades, permitiéndole transformarse en una potente máquina de escritorio cuando estás en casa. Personalmente, me encantaría ver una mayor integración con los servicios de la nube de Xbox y más funciones de quick resume al estilo de las consolas, para que el salto entre juegos sea aún más ágil.

Conclusiones y el futuro del gaming en la palma de la mano

La ROG Ally X es, sin lugar a dudas, un paso adelante significativo para ASUS en el mercado del gaming portátil. Su combinación de un procesador potente, una impresionante pantalla de 120 Hz, un diseño ergonómico mejorado, más RAM y una batería de mayor duración la posiciona como una de las mejores opciones disponibles actualmente. Representa una de las formas más convincentes de experimentar "una Xbox portátil" o, más acertadamente, una "PC gaming de alto rendimiento en la palma de tu mano" con acceso a toda tu biblioteca digital y Xbox Game Pass. El poder del procesador AMD Ryzen Z1 Extreme es incuestionable, y el chasis ha sido optimizado para extraer lo máximo de él de la manera más cómoda posible.

Sin embargo, el software, aunque funcional y en constante mejora, es el único factor que evita que esta máquina sea la perfección encarnada. Si ASUS logra pulir la experiencia de usuario de Armoury Crate SE hasta un punto donde sea tan intuitiva y fluida como un sistema operativo de consola dedicado, la ROG Ally X será difícil de batir. A pesar de esto, mi experiencia general ha sido sumamente positiva. Es un dispositivo que me ha permitido redescubrir juegos de mi biblioteca, jugar a títulos nuevos en cualquier lugar y, lo más importante, disfrutar del gaming de una manera que antes era impensable. La ROG Ally X no es solo una consola portátil; es un testimonio del futuro del gaming, un futuro donde la potencia y la portabilidad ya no son mutuamente excluyentes. Si estás buscando una máquina potente, versátil y con un diseño que ahora es una delicia para las manos, y estás dispuesto a lidiar con las peculiaridades de Windows y un software que aún tiene margen de mejora, la ROG Ally X es una candidata formidable. No te defraudará en el apartado del rendimiento y la calidad visual, y ese es un debut que, sin duda, me ha encantado. Este dispositivo, junto con otros de su clase, están redefiniendo lo que significa ser un gamer en la era moderna, ofreciendo libertad y potencia como nunca antes se había visto en un factor de forma tan compacto.

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