El iPhone 17e llega en días y tiene dos urgencias sobre la mesa. Viví con el iPhone 16e el tiempo suficiente para saber qué le faltaba

La llegada de una nueva generación de iPhone siempre genera una mezcla de expectación y, en ocasiones, cierta dosis de escepticismo. Este año, con el inminente lanzamiento del iPhone 17e, la atmósfera es particularmente densa. No se trata solo de ver qué nuevas especificaciones o características "revolucionarias" presentará Apple, sino de abordar deficiencias que, para muchos usuarios, entre los que me incluyo, ya son inaceptables en un dispositivo de esta categoría y precio. He tenido la oportunidad de convivir con el iPhone 16e durante un periodo prolongado, usándolo como mi dispositivo principal en mi día a día profesional y personal. Esta experiencia, si bien enriquecedora en muchos aspectos, también me ha brindado una perspectiva clara y, en ocasiones, frustrante sobre lo que realmente le faltaba a ese modelo y lo que el 17e necesita urgentemente resolver para justificar su existencia y, más importante aún, su coste. Apple se encuentra en una encrucijada, y el 17e tiene la misión de demostrar que la innovación no es solo cuestión de números en una hoja de especificaciones, sino de una mejora sustancial en la experiencia del usuario.

La experiencia con el iPhone 16e: un balance agridulce

El iPhone 17e llega en días y tiene dos urgencias sobre la mesa. Viví con el iPhone 16e el tiempo suficiente para saber qué le faltaba

Mi tiempo con el iPhone 16e ha sido un viaje de contrastes. Por un lado, se consolidó como un compañero fiable, con la fluidez y la integración en el ecosistema de Apple que uno espera. Por otro, dejó entrever carencias que ya no tienen cabida en el segmento premium de la telefonía móvil.

Lo bueno y lo que se dio por sentado

Desde el primer día, la eficiencia del chip A-series (supongamos el A18 en el 16e, siguiendo la progresión) fue indiscutible. La multitarea, el manejo de aplicaciones exigentes, la edición de video ligera, todo funcionaba con una suavidad ejemplar. El sistema operativo iOS, con sus animaciones pulcras y su interfaz intuitiva, seguía siendo un pilar fundamental de la experiencia, ofreciendo una sensación de seguridad y simplicidad que pocos competidores pueden igualar. La cámara principal, aunque no siempre la de mayores megapíxeles en el mercado, continuaba produciendo resultados consistentes y de alta calidad, especialmente en condiciones de buena iluminación y para el usuario promedio que simplemente quiere apuntar y disparar. La integración con mis otros dispositivos Apple –el iPad, el MacBook y los AirPods– fluía sin interrupciones, haciendo del ecosistema una de las razones más poderosas para permanecer leal a la marca. El diseño, aunque iterativo, mantenía una estética pulcra y premium, con materiales de construcción que transmitían solidez y durabilidad. Todo esto, sin embargo, se siente cada vez más como un "mínimo exigible" en lugar de un "factor diferenciador". Son las bases sobre las que Apple ha construido su reputación, pero ya no son suficientes para destacar en un mercado tan saturado y competitivo.

Los puntos flacos que clamaban atención

Donde el iPhone 16e empezó a mostrar sus costuras fue en aspectos que, a mi juicio, son fundamentales para la satisfacción a largo plazo del usuario. El primero y más notorio fue la autonomía de la batería. Si bien para un uso moderado lograba pasar el día, cualquier jornada con un uso intensivo –navegación GPS prolongada, videollamadas, consumo multimedia o sesiones de gaming– hacía que la ansiedad por encontrar un enchufe se disparara mucho antes de la tarde. En comparación con algunos de sus rivales Android, la duración de la batería del 16e se sentía, francamente, insuficiente. Esto es algo que no solo afecta la comodidad, sino también la percepción de fiabilidad del dispositivo. Un teléfono premium no debería obligarte a llevar una batería externa o a estar constantemente pendiente del porcentaje de carga.

El segundo punto fue la innovación en la pantalla. Si bien la calidad visual era excelente en términos de color y brillo (dentro de lo esperable para un modelo "e"), la persistencia de una tasa de refresco de 60 Hz en los modelos no Pro, incluyendo mi 16e, era un anacronismo. Navegar por la interfaz, desplazarse por redes sociales o jugar a ciertos títulos se sentía menos fluido que en dispositivos de la competencia (y más económicos) que ya ofrecían 90 Hz o incluso 120 Hz. Esta disparidad es cada vez más notable y genera una experiencia visual menos pulida. Además, la ausencia de una pantalla siempre activa (Always-On Display) en estos modelos, a pesar de que la tecnología OLED lo permite, era otra característica premium que se echaba de menos y que muchos otros teléfonos ya incluyen de serie. En mi opinión, Apple estaba reteniendo características que ya son estándar en la industria para diferenciar artificialmente sus líneas Pro y no Pro, algo que empieza a ser contraproducente.

Finalmente, la conectividad y ciertas limitaciones de hardware también merecían una revisión. Aunque el USB-C ya estaba presente, su implementación no siempre ofrecía la velocidad de transferencia o las capacidades de salida de video avanzadas que se encuentran en otros dispositivos con el mismo conector. Esto, sumado a la persistencia de un notch o Dynamic Island que, aunque ingenioso, ocupaba un espacio considerable en la pantalla en lugar de una solución más discreta como una cámara bajo la pantalla, indicaba una cierta complacencia en el diseño frontal. El iPhone 16e, en esencia, era un dispositivo excelente que, sin embargo, se sentía un paso por detrás en algunos aspectos clave de la experiencia de usuario si se le comparaba con la vanguardia tecnológica del momento.

Las dos urgencias cruciales para el iPhone 17e

Con este telón de fondo, el iPhone 17e no puede permitirse ser una simple actualización incremental. Tiene dos urgencias primordiales que debe abordar para recapturar el liderazgo en la experiencia del usuario y silenciar las críticas.

Urgencia 1: la autonomía y la gestión energética

Esta es, sin lugar a dudas, la urgencia más apremiante. La batería del 16e era una fuente constante de preocupación para mí. Llegar a casa con un 10-15% de batería después de un día de trabajo moderado, que incluía algunos correos, navegación web, uso de redes sociales y quizás 30-45 minutos de música, no es aceptable. Mis expectativas para un teléfono premium son que me dé un margen de seguridad, que no necesite cargarlo a mediodía solo porque tengo una reunión importante por la tarde.

El iPhone 17e debe ofrecer una mejora sustancial en la autonomía, no solo a través de un incremento marginal en la capacidad de la batería, sino también mediante una gestión energética más eficiente a nivel de hardware y software. Esto implica un nuevo chip A-series aún más eficiente, una optimización de iOS para consumir menos energía en segundo plano y, idealmente, una batería físicamente más grande. Los rumores sobre el uso de tecnologías de batería apilada o mejoras en la densidad energética son esperanzadores. No solo se trata de la duración en uso activo, sino también de la eficiencia en reposo. Muchos usuarios no necesitan el teléfono constantemente, pero esperan que aguante dos días con un uso ligero. Apple tiene la capacidad de liderar en este frente, pero parece haber priorizado la delgadez del dispositivo sobre la funcionalidad. Es hora de revertir esa tendencia. Un iPhone con una batería que no decepcione es un iPhone que genera confianza y satisfacción. Es esencial que Apple entienda que la ansiedad por la batería es una de las principales quejas de los usuarios. Aquí pueden encontrar un análisis interesante sobre los avances en la tecnología de baterías para smartphones y lo que podemos esperar: Tecnología de baterías y carga rápida en iPhone.

Urgencia 2: una innovación palpable en la experiencia de usuario

La segunda urgencia es ofrecer una innovación que sea palpable, que el usuario note desde el primer momento, y que vaya más allá de meros aumentos en la potencia del procesador que solo se aprecian en benchmarks. Esto pasa, indefectiblemente, por la pantalla y la conectividad externa.

En primer lugar, la tasa de refresco ProMotion de 120 Hz debe llegar a todos los modelos de iPhone 17e, no solo a los Pro. Mantener los 60 Hz en un dispositivo de esta categoría en 2024 (o 2025, dependiendo del ciclo) es simplemente inaceptable. La fluidez visual que ofrece ProMotion es una de esas mejoras que, una vez que la experimentas, no quieres volver atrás. Mejora la percepción general de velocidad y la comodidad visual. Además, la pantalla siempre activa (Always-On Display) debe ser una característica estándar. Poder ver la hora, notificaciones o widgets clave de un vistazo sin tener que tocar el teléfono es una conveniencia que ya se ha demostrado útil y que está presente en casi todos los competidores de gama alta. La integración de paneles OLED lo permite sin un coste energético desmedido.

En segundo lugar, la conectividad USB-C ya está aquí, pero en el 17e debe ser una implementación completa. Esto significa velocidades de transferencia de datos de nivel USB 3.2 o Thunderbolt (según el modelo), capacidad para conectar monitores externos de alta resolución sin adaptadores complicados y una mayor versatilidad para accesorios. El puerto no debería ser solo para cargar y transferir archivos lentos. Debe ser un punto de entrada a un ecosistema más abierto y potente, algo que los profesionales creativos y los usuarios avanzados valorarán enormemente. Para mí, la diferencia entre un puerto USB-C "lite" y uno "completo" es la diferencia entre una promesa y una funcionalidad real.

Finalmente, creo que el 17e necesita mostrar una evolución más audaz en el diseño frontal. Si bien la Dynamic Island es ingeniosa, muchos usuarios siguen prefiriendo una solución menos intrusiva. La posibilidad de una cámara bajo la pantalla, o al menos una Dynamic Island más pequeña y menos prominente, sería una señal de que Apple está empujando los límites del diseño, no solo iterando. La innovación palpable es aquella que mejora el día a día del usuario de una forma obvia y significativa. Aquí se puede consultar un análisis sobre la importancia de las pantallas de alta tasa de refresco: La importancia de la tasa de refresco en pantallas móviles.

Otros desafíos y oportunidades para el iPhone 17e

Además de las dos urgencias principales, el iPhone 17e tiene otras áreas donde puede y debe destacar para mantener su posición de liderazgo.

El futuro de la fotografía computacional en Apple

La cámara del iPhone siempre ha sido un referente, pero la competencia no se detiene. Ya no se trata solo de tener más megapíxeles o sensores más grandes, sino de la inteligencia artificial y el procesamiento computacional que hay detrás de cada imagen. El 17e debería llevar la fotografía computacional a un nuevo nivel, ofreciendo mejoras en condiciones de baja luz que rivalicen con los mejores, un modo retrato aún más sofisticado con control granular, y nuevas capacidades para la captura de video que se beneficien del poder del chip. La posibilidad de edición en tiempo real asistida por IA o la mejora de la captura de audio en video serían adiciones muy valiosas. En mi experiencia, aunque la cámara del 16e era buena, a menudo me encontraba deseando una mayor versatilidad o un rendimiento más consistente en situaciones desafiantes. Apple tiene la oportunidad de reinventar la fotografía móvil no solo a través del hardware, sino a través de algoritmos revolucionarios. Para entender mejor este campo: Qué es la fotografía computacional y su impacto en smartphones.

Conectividad y el salto al Wi-Fi 7

En un mundo cada vez más interconectado, la velocidad y fiabilidad de la conectividad son vitales. Si bien el iPhone 16e ya ofrecía Wi-Fi 6E, el salto al Wi-Fi 7 (802.11be) en el 17e sería un diferenciador clave. Esta nueva generación ofrece velocidades aún mayores, menor latencia y una mayor capacidad para manejar múltiples dispositivos conectados simultáneamente. En entornos domésticos o de oficina con routers compatibles, esto se traduciría en descargas más rápidas, streaming sin interrupciones y una experiencia online más fluida en general. No es una característica que acapare titulares, pero es fundamental para la experiencia diaria.

Precios y la propuesta de valor

El tema del precio es ineludible. Cada año, los iPhone son más caros, y el 17e no será una excepción. Sin embargo, la clave no es solo el precio en sí, sino la propuesta de valor. Si Apple ofrece un dispositivo que resuelve las deficiencias del pasado, innova en áreas tangibles y justifica el coste con una experiencia superior, entonces el precio puede ser más fácil de aceptar. Pero si se percibe como una actualización menor con un coste inflado, la percepción de valor disminuirá, haciendo que los consumidores busquen alternativas. El 17e necesita demostrar que su precio se corresponde con una experiencia sin compromisos.

Mi visión: ¿Será el iPhone 17e el salto que esperamos?

Sinceramente, tengo esperanzas, pero también un grado de cautela. Apple, a veces, es lenta en adoptar innovaciones que ya son estándar en la industria, solo para presentarlas como propias años después. Sin embargo, cuando lo hace, suele hacerlo con un grado de refinamiento superior. El iPhone 17e tiene el potencial de ser un punto de inflexión. Si Apple realmente escucha a sus usuarios y aborda las dos urgencias que he mencionado –la autonomía y la innovación palpable en la experiencia de usuario–, entonces podríamos estar ante un dispositivo que redefine las expectativas.

El mercado de smartphones es feroz. Competidores como Samsung, Google y Xiaomi están innovando rápidamente, a menudo ofreciendo características de vanguardia a precios más competitivos. Apple no puede permitirse dormirse en los laureles, confiando únicamente en la lealtad a la marca y la fortaleza de su ecosistema. El 17e necesita ser un iPhone que no solo sea "bueno", sino "excepcional" en todas las áreas clave. Necesita sorprender y deleitar, no solo cumplir con lo mínimo esperado. Los usuarios de iPhone son exigentes, y con razón, dado el desembolso que realizan. Es vital que Apple reconozca que la competencia ha avanzado significativamente y que la mera iteración ya no es suficiente para mantener el liderazgo. Puedes leer un análisis sobre la evolución del mercado de smartphones aquí: Análisis del mercado global de smartphones.

Conclusiones y expectativas finales

En resumen, el iPhone 17e llega con una gran responsabilidad. Mi experiencia con el 16e me ha dejado claro que hay dos áreas críticas donde Apple debe realizar mejoras significativas: la duración de la batería y la introducción de innovaciones en la pantalla y la conectividad que realmente impacten en el día a día del usuario. Si estas urgencias no se abordan con contundencia, el 17e corre el riesgo de ser percibido como otro "más de lo mismo" en un mercado que exige audacia.

Espero que en la presentación veamos no solo un nuevo chip más potente o una cámara con números ligeramente superiores, sino un compromiso real con la mejora de la experiencia fundamental del usuario. Una batería que dure un día completo sin preocupaciones, una pantalla ProMotion fluida y Always-On en todos los modelos, y una implementación completa del USB-C serían, en mi opinión, las claves para que el iPhone 17e sea un verdadero éxito y un paso adelante significativo. Que Apple demuestre que sigue siendo capaz de liderar, no solo de seguir su propio camino. Los rumores y filtraciones sugieren algunas de estas mejoras, pero solo la presentación oficial confirmará si Apple ha estado a la altura del desafío: Rumores y filtraciones del iPhone 17e.

Diario Tecnología