El dron terrestre que lo cambia todo: el Ejército de Tierra pone a prueba el UGV ucraniano TERMIT

En un panorama geopolítico en constante evolución, donde la tecnología militar avanza a pasos agigantados, la integración de sistemas autónomos en las fuerzas armadas ya no es una visión futurista, sino una realidad palpable. El Ejército de Tierra español, siempre atento a las innovaciones que pueden redefinir el campo de batalla, ha dado un paso significativo al poner a prueba el vehículo terrestre no tripulado (UGV por sus siglas en inglés, Unmanned Ground Vehicle) ucraniano TERMIT. Este ensayo no es un mero ejercicio de curiosidad tecnológica; representa una declaración clara sobre la dirección futura de la defensa y la capacidad operativa de nuestras tropas. La evaluación de este robusto dron terrestre, forjado en la fragua del conflicto real, promete ofrecer valiosas lecciones y, potencialmente, marcar un antes y un después en la estrategia y equipamiento de nuestras fuerzas.

La evolución de la robótica terrestre militar: un imperativo estratégico

A military truck with a missile on the back of it

La historia militar es, en esencia, la historia de la innovación tecnológica. Desde la invención de la lanza hasta la era del combate aéreo y la ciberguerra, cada avance ha moldeado la forma en que se libran los conflictos. En las últimas décadas, la robótica y la inteligencia artificial han irrumpido con una fuerza transformadora, prometiendo revolucionar no solo la logística y el apoyo, sino también las operaciones de combate directo. Los UGVs, en particular, emergen como una solución clave para enfrentar los desafíos de los entornos operativos modernos, que son cada vez más complejos, asimétricos y peligrosos para el personal humano.

La necesidad de sistemas autónomos y semiautónomos se deriva de varias consideraciones estratégicas. En primer lugar, la protección de la vida de los soldados es primordial. Las misiones de reconocimiento en zonas de alto riesgo, la desactivación de explosivos, el apoyo de fuego en entornos urbanos o la vigilancia de perímetros extensos son tareas que, históricamente, han conllevado un elevado coste humano. Los UGVs ofrecen la posibilidad de llevar a cabo estas misiones con una reducción drástica del riesgo para el personal, permitiendo que los soldados operen desde una distancia segura o se enfoquen en tareas que requieren el discernimiento humano.

En segundo lugar, la eficiencia operativa. Los robots pueden operar de forma continua durante periodos prolongados, sin fatiga, y en condiciones extremas que serían intolerables para un ser humano. Pueden transportar cargas pesadas, actuar como plataformas de armamento remotas o como nodos avanzados de comunicación y sensorización, multiplicando la capacidad de las unidades terrestres. Esta capacidad de "multiplicar la fuerza" se traduce en una ventaja táctica significativa, permitiendo a las unidades ser más ágiles, resilientes y letales.

Finalmente, la disuasión. La mera existencia de una fuerza militar equipada con tecnología de vanguardia, incluidos UGVs avanzados, puede actuar como un potente elemento disuasorio, indicando una capacidad de respuesta robusta y una inversión en el futuro de la defensa. El Ejército de Tierra español ha estado explorando activamente estas capacidades durante años, con iniciativas para incorporar drones aéreos y, ahora de forma más contundente, vehículos terrestres no tripulados. Este interés no es aislado, sino parte de una tendencia global donde las principales potencias militares están invirtiendo fuertemente en esta área. Un ejemplo de estas iniciativas se puede ver en las directrices de modernización y futuro que se plantean en documentos como la "Fuerza 2035" del Ejército de Tierra, donde la integración de la robótica es un pilar fundamental. Más información sobre la Fuerza 2035 del Ejército de Tierra{target='_blank'}

El TERMIT: un vistazo detallado al dron ucraniano forjado en el combate

El UGV TERMIT, desarrollado por la empresa ucraniana Roboneers, no es un prototipo surgido de un laboratorio aislado. Es un sistema que ha sido concebido, diseñado y puesto a prueba en las condiciones más exigentes: el campo de batalla real de Ucrania. Esta proveniencia le otorga una credibilidad y una robustez que pocos sistemas similares pueden igualar. Su diseño se enfoca en la modularidad, la versatilidad y la resiliencia, características esenciales para un uso militar efectivo.

Este dron terrestre, de dimensiones compactas pero robusta construcción, está diseñado para operar en una amplia gama de entornos, desde el terreno abierto hasta las complejidades del combate urbano. Entre sus principales características y capacidades, podemos destacar:

  • Modularidad: Una de las grandes fortalezas del TERMIT es su diseño modular. Puede ser configurado para diferentes roles mediante la instalación de diversos módulos. Esto incluye módulos de armamento (ametralladoras ligeras o medias, lanzagranadas), módulos de reconocimiento y vigilancia (cámaras ópticas, térmicas, telémetros láser, micrófonos direccionales), módulos de transporte para cargas o evacuación de heridos, y módulos de guerra electrónica o desminado. Esta flexibilidad lo convierte en una plataforma multipropósito invaluable.
  • Capacidades de armamento: La posibilidad de integrar una estación de armas remota lo convierte en un sistema de apoyo de fuego o de primera línea con gran potencial. Esto permite a los operadores neutralizar amenazas sin exponerse directamente al peligro, ofreciendo una ventaja táctica crucial en situaciones de contacto.
  • Movilidad y autonomía: Equipado con un sistema de propulsión híbrido o eléctrico, el TERMIT puede operar durante periodos considerables, con una autonomía de varias horas dependiendo de la configuración y el terreno. Su tracción de orugas o ruedas, según la versión, le permite superar obstáculos significativos y operar en terrenos irregulares, pendientes pronunciadas o entornos boscosos.
  • Sistemas de comunicación: Dispone de sistemas de comunicación seguros y cifrados que le permiten mantener un enlace robusto con el operador, incluso a distancias considerables y en entornos con interferencias. Esto es vital para asegurar el control y la transmisión de datos en tiempo real.
  • Sensores avanzados: Incorpora una suite de sensores que le otorgan una conciencia situacional excepcional. Esto incluye cámaras de alta resolución, sensores térmicos para operaciones nocturnas o en condiciones de baja visibilidad, y a veces LIDAR para mapeo 3D y navegación autónoma. Esta capacidad de "ver" y "sentir" el entorno es fundamental para el reconocimiento y la toma de decisiones.
  • Control intuitivo: Aunque es una máquina sofisticada, su sistema de control está diseñado para ser lo más intuitivo posible, permitiendo a los operadores con una formación adecuada manejarlo con eficacia. Esto es crucial para una rápida integración en las unidades. Para una visión más profunda sobre el TERMIT, pueden consultar información directamente del fabricante. Conozca más sobre Roboneers y el UGV TERMIT{target='_blank'}

Mi opinión es que la experiencia en combate del TERMIT no es un detalle menor; es un certificado de funcionalidad y resiliencia en un contexto de estrés real. Esto reduce significativamente los riesgos asociados a la adquisición de tecnologías que, aunque prometedoras en papel, no han sido probadas en las duras realidades de la guerra.

La importancia de las pruebas del Ejército de Tierra

El hecho de que el Ejército de Tierra haya decidido evaluar el TERMIT de Roboneers subraya un compromiso serio con la modernización y la adaptación a las nuevas realidades del combate. Estas pruebas, lejos de ser un mero escaparate, son un proceso riguroso y multifacético diseñado para determinar la viabilidad, eficacia y potencial de integración del sistema en las doctrinas y operaciones militares españolas.

Los objetivos principales de estas evaluaciones incluyen:

  • Verificación de capacidades: Poner a prueba las especificaciones técnicas del TERMIT en condiciones reales, comprobando su autonomía, velocidad, capacidad de carga, resistencia a impactos, eficacia de los sensores y sistemas de comunicación en diferentes terrenos y bajo distintas condiciones climáticas.
  • Evaluación de la modularidad: Determinar la facilidad y rapidez con la que se pueden cambiar los módulos (armamento, sensores, transporte) y cómo esto afecta el rendimiento general del sistema y la versatilidad de la plataforma.
  • Integración y compatibilidad: Analizar cómo el TERMIT se integraría con los sistemas de mando y control existentes del Ejército de Tierra. Esto incluye la compatibilidad con radios, redes de datos y software de planificación de misiones. Una integración fluida es crucial para evitar cuellos de botella operativos.
  • Usabilidad y formación: Evaluar la curva de aprendizaje para los operadores, la ergonomía de los sistemas de control y la facilidad de mantenimiento en campo. La simplicidad y robustez en estos aspectos son vitales para el despliegue efectivo.
  • Rendimiento en escenarios específicos: Las pruebas se realizan en una variedad de escenarios operativos que simulan situaciones reales a las que se enfrentarían nuestras tropas. Esto puede incluir:
    • Combate urbano (MOUT - Military Operations in Urban Terrain): Evaluar su capacidad para el reconocimiento de edificios, la neutralización de amenazas en callejones estrechos o la limpieza de zonas con presencia enemiga.
    • Reconocimiento de rutas y desminado: Comprobar su eficacia en la detección y marcado de artefactos explosivos improvisados (IEDs) o minas, una tarea extremadamente peligrosa para los humanos.
    • Apoyo de fuego y vigilancia: Medir la precisión de su armamento remoto y la calidad de su capacidad de vigilancia en misiones de seguridad perimetral o apoyo a unidades de infantería.
    • Logística y transporte: Determinar su utilidad para el transporte de material o la evacuación de heridos en zonas de difícil acceso o bajo fuego enemigo.
  • Ciberseguridad: En un mundo interconectado, la vulnerabilidad a ataques cibernéticos es una preocupación creciente. Se evalúa la robustez de sus sistemas de comunicación y control frente a posibles intentos de hacking o interferencia.

Estas pruebas no solo se centran en lo que el TERMIT puede hacer, sino también en cómo puede encajar en la doctrina operativa española y qué implicaciones tendría su adopción a gran escala. La información recopilada será fundamental para la toma de decisiones futuras en materia de inversión en robótica terrestre. Es fascinante ver cómo una plataforma desarrollada en la urgencia de la guerra puede ofrecer soluciones innovadoras para ejércitos que, como el nuestro, buscan mantener una vanguardia tecnológica y operativa.

Implicaciones estratégicas y operativas de los UGVs

La adopción de UGVs como el TERMIT por parte de ejércitos modernos como el español conlleva una serie de implicaciones estratégicas y operativas que redefinen no solo el campo de batalla, sino también la concepción misma de la guerra.

  • Reducción del riesgo humano: Quizás la implicación más directa y valiosa es la capacidad de realizar misiones peligrosas sin exponer directamente a los soldados. Esto se traduce en menos bajas, lo cual no solo es una prioridad humanitaria, sino también una ventaja moral y política significativa. Las misiones de reconocimiento en entornos hostiles, la limpieza de rutas de artefactos explosivos o la seguridad de perímetros pueden ser encomendadas a estos robots, relegando a los soldados a un papel de supervisión y toma de decisiones en un entorno más seguro.
  • Multiplicador de fuerza: Un solo UGV bien integrado puede aumentar exponencialmente la capacidad de una pequeña unidad de infantería. Puede proporcionar apoyo de fuego adicional, extender el alcance de la vigilancia, transportar equipo pesado o actuar como un señuelo. Esto permite a las unidades operar con mayor eficacia con menos personal, lo cual es crucial en ejércitos que enfrentan restricciones de efectivos.
  • Ventaja táctica en diversos entornos: En entornos urbanos densos, donde las emboscadas son comunes y la visibilidad es limitada, un UGV puede actuar como un "ojo avanzado", explorando edificios y callejones antes de que entre el personal humano. En terrenos abiertos, puede proporcionar cobertura o realizar patrullas de larga duración. Su capacidad para operar en condiciones químicas, biológicas, radiológicas y nucleares (CBRN) también amplía significativamente su utilidad.
  • Disuasión y proyección de poder: Un ejército que invierte en y despliega estas tecnologías envía un mensaje claro sobre su capacidad y su compromiso con la modernización. Esto puede actuar como un factor disuasorio, así como mejorar la imagen internacional del país en términos de desarrollo tecnológico y capacidades de defensa.
  • Desafíos operativos y éticos: Sin embargo, la integración de UGVs no está exenta de desafíos. La autonomía de la toma de decisiones es una de las principales preocupaciones éticas y legales. ¿Hasta qué punto se le debe permitir a una máquina decidir sobre la vida o la muerte? Este debate sobre los Sistemas de Armas Letales Autónomas (LAWS por sus siglas en inglés) es intenso y requiere marcos éticos y jurídicos claros. Artículo sobre ética en la robótica militar{target='_blank'} Otro desafío es la ciberseguridad. Un UGV es tan bueno como su enlace de control y su software. Vulnerabilidades pueden ser explotadas por el enemigo, resultando en la pérdida de control, la exfiltración de información o incluso el uso del propio dron contra las fuerzas amigas. La logística y el mantenimiento en campo también son cruciales. Estos sistemas requieren personal técnico especializado y una cadena de suministro robusta para piezas y consumibles. La resistencia al terreno y al clima extremo, junto con la limitación de autonomía de la batería, siguen siendo áreas de mejora continua. La complejidad de la interacción humano-máquina también es un punto crítico. La confianza en la máquina, la capacidad del operador para gestionar múltiples UGVs y la integración en la toma de decisiones del comandante son aspectos que deben ser cuidadosamente desarrollados y entrenados.

La evaluación del TERMIT no es solo una cuestión de "qué puede hacer", sino de "cómo podemos usarlo de forma responsable y eficaz" para transformar nuestras capacidades de defensa.

El futuro de la robótica militar en España y Europa

La evaluación del TERMIT es un indicio de una tendencia mucho más amplia: la inevitable y creciente integración de la robótica en las fuerzas armadas a nivel global, y España no es una excepción. El futuro de la robótica militar en España y en el resto de Europa estará marcado por varios vectores clave.

  • Integración en doctrinas militares: Más allá de la adquisición de plataformas, el verdadero desafío reside en cómo estas se integran en las doctrinas y tácticas operativas. Esto implica desarrollar nuevos manuales, programas de entrenamiento y estructuras de mando y control que permitan a los soldados operar de manera efectiva junto a sus compañeros robóticos. El concepto de equipos tripulados y no tripulados (manned-unmanned teaming - MUM-T) será central, donde humanos y máquinas colaboren de forma sinérgica, aprovechando las fortalezas de cada uno.
  • Desarrollo de capacidades nacionales y europeas: Si bien la adquisición de sistemas probados como el TERMIT es una vía rápida para obtener capacidades, la autonomía estratégica exige también un desarrollo robusto de la industria de defensa nacional y europea. Esto significa invertir en I+D para crear nuestros propios UGVs, drones aéreos, sistemas autónomos y la inteligencia artificial que los impulsa. Proyectos como el European Defence Fund (EDF) están impulsando la colaboración entre estados miembros para desarrollar tecnologías críticas y reducir la dependencia de terceros países. Información sobre el Fondo Europeo de Defensa{target='_blank'}
  • Estándares y interoperabilidad: La interoperabilidad entre diferentes sistemas robóticos y entre los ejércitos de la OTAN y la UE es fundamental. La creación de estándares comunes para comunicaciones, control y carga útil facilitará la operación conjunta y la logística en coaliciones multinacionales.
  • Marco ético y legal: La evolución de la robótica militar plantea preguntas profundas sobre la ética de la guerra. Es imperativo que el desarrollo y despliegue de estos sistemas se realice dentro de un marco ético y legal robusto, que aborde cuestiones como la responsabilidad en caso de fallo, la discriminación entre combatientes y no combatientes, y la autonomía en la toma de decisiones letales. La comunidad internacional, incluyendo organizaciones como la ONU y el Comité Internacional de la Cruz Roja, está trabajando activamente en estas cuestiones.
  • La carrera armamentística robótica: La proliferación de la robótica militar es una realidad. Las principales potencias mundiales están invirtiendo miles de millones en esta área, lo que genera una "carrera" por la superioridad tecnológica. España y Europa deben mantenerse competitivas para asegurar su propia seguridad y capacidad de influencia global.

En mi opinión, el desarrollo de esta tecnología nos obliga a un debate abierto y transparente con la sociedad. La confianza pública en la forma en que se utilizan estas herramientas es tan crucial como su eficacia en el campo de batalla. La implementación debe ir de la mano de una discusión ética profunda y un compromiso con los principios humanitarios.

Conclusión

La evaluación del UGV TERMIT por parte del Ejército de Tierra español es mucho más que una simple prueba de campo; es un símbolo de una transformación profunda en la forma en que concebimos y ejecutamos la defensa nacional. Representa el compromiso con la innovación, la búsqueda de la eficiencia operativa y, fundamentalmente, la protección de la vida de nuestros soldados. El TERMIT, con su historial probado en combate, ofrece una ventana a las capacidades que los sistemas

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