Es difícil no sonreír, o al menos levantar una ceja con curiosidad, al imaginar la escena: en 1956, un hospital introduce en su sala de pediatría patitos, un cerdito y un coatí. Una imagen que hoy día parece sacada de un guion de cine o de una anécdota inverosímil, pero que fue una realidad. Esta iniciativa, pionera y ciertamente audaz para su época, subraya una intuición profunda y duradera en la historia de la medicina: la presencia animal tiene un poder terapéutico. Más de medio siglo después, la ciencia ha refinado y profesionalizado esa intuición, y ciudades como A Coruña recurren a los perros para ofrecer consuelo y alivio a los niños hospitalizados. Este viaje desde lo peculiar hasta lo científicamente validado nos ofrece una ventana fascinante a cómo comprendemos el bienestar en el entorno sanitario.
El insólito precedente de 1956

La noticia de 1956 es, sin duda, un hito curioso. En un tiempo donde la medicina era predominantemente paternalista y se centraba en el tratamiento de enfermedades físicas con poca atención a los aspectos emocionales del paciente, especialmente en niños, la decisión de introducir animales vivos en un hospital infantil debió ser revolucionaria, si no excéntrica. Imaginen el asombro y, probablemente, la alegría de los pequeños pacientes al ver patitos chapotear, un cerdito juguetón o la inusual presencia de un coatí. Es fascinante cómo, incluso entonces, se intuía el poder de los animales para romper la monotonía, aliviar la ansiedad y, quizás, simplemente hacer sonreír. Aunque los métodos fueran, vistos con la perspectiva actual, algo rudimentarios y posiblemente carentes de los protocolos de higiene y seguridad que hoy son estándar, revelan una búsqueda incipiente por humanizar la estancia hospitalaria.
La ciencia detrás del vínculo humano-animal
La anécdota de 1956 fue un experimento basado en la intuición; la práctica actual de la zooterapia o terapia asistida con animales (TAA) se apoya en una sólida base científica. Numerosos estudios han documentado los beneficios fisiológicos, psicológicos y emocionales de la interacción con animales, especialmente en entornos clínicos. No es magia, es neurociencia y psicología.
Beneficios psicológicos y emocionales
Para los niños hospitalizados, la TAA representa una ventana de normalidad y alegría en un ambiente a menudo estresante y desconocido. La presencia de un perro entrenado puede reducir significativamente los niveles de ansiedad y estrés, proporcionando una distracción bienvenida del dolor o el miedo a los procedimientos médicos. Interactuar con un animal puede mejorar el estado de ánimo, fomentar la comunicación y la expresión emocional, y ofrecer un sentido de confort y seguridad. La experiencia de acariciar a un perro, hablarle o simplemente observarlo, puede ser un poderoso antídoto contra la soledad y el aburrimiento, generando una conexión que trasciende la barrera de la enfermedad.
Beneficios fisiológicos
Más allá de lo emocional, el contacto con animales también tiene efectos medibles en el cuerpo. Se ha observado que la interacción con perros puede disminuir la presión arterial y la frecuencia cardíaca, reducir los niveles de cortisol (la hormona del estrés) y aumentar la producción de oxitocina, la hormona del bienestar y el vínculo. Estos cambios fisiológicos contribuyen a un entorno más propicio para la recuperación y el alivio del dolor. A Coruña, como otras muchas ciudades, ha comprendido la profundidad de estos beneficios. Si desean profundizar en los aspectos científicos, recomiendo la lectura de este artículo sobre los
beneficios de la terapia asistida con animales.
A Coruña y la terapia canina hoy
Hoy, en 2024, la visión de animales en un hospital pediátrico en A Coruña es muy diferente a la de 1956. No hay cerditos ni coatíes, sino perros cuidadosamente seleccionados y rigurosamente entrenados. Estos perros no son mascotas; son terapeutas profesionales que, junto con sus guías, forman equipos dedicados a mejorar la calidad de vida de los pacientes. La elección de perros no es casual: su capacidad para establecer vínculos afectivos, su naturaleza sociable y su facilidad para el entrenamiento los convierten en los compañeros ideales para estas intervenciones. Me parece un avance crucial cómo se ha profesionalizado este campo, garantizando no solo la seguridad de los pacientes, sino también la eficacia de las sesiones. Pueden encontrar más información sobre programas similares en la
Asociación Perros de Ayuda.
Los programas de terapia canina en hospitales de A Coruña y otras localidades se centran en objetivos terapéuticos claros: reducir el miedo preoperatorio, fomentar la rehabilitación física, mejorar la adherencia a tratamientos o simplemente ofrecer un momento de distracción y alegría. Los perros están vacunados, desparasitados y sometidos a controles veterinarios estrictos, y sus visitas se programan en áreas específicas y bajo la supervisión de personal cualificado. Este contraste con la espontaneidad de antaño es una muestra de madurez y respeto por la salud del paciente.
Desafíos y la profesionalización de la zooterapia
La implementación de programas de TAA no está exenta de desafíos. Requiere una estricta planificación en cuanto a higiene, seguridad, formación del personal y selección de los animales. La profesionalización del sector ha sido clave para superar estas barreras, garantizando que los programas sean sostenibles y éticos. Organizaciones como la
Fundación Purina dedican esfuerzos a investigar y divulgar estos beneficios.
El viaje desde los patitos y el coatí de 1956 hasta los perros terapeutas de A Coruña hoy día es un testimonio del reconocimiento creciente de que la salud humana no se limita a la ausencia de enfermedad. Incluye el bienestar emocional, psicológico y social. La TAA, ahora con un enfoque basado en la evidencia, representa una herramienta valiosa para humanizar los entornos sanitarios y ofrecer a los niños una experiencia hospitalaria menos traumática y más esperanzadora. La historia de la zooterapia es, en esencia, la historia de cómo aprendemos a cuidar mejor. Para conocer más sobre los proyectos actuales, pueden visitar la sección de
noticias de A Coruña para posibles iniciativas locales o este informe de la
Revista Enfermería Clínica.
Terapia asistida con animales
Zooterapia
Pediatría
A Coruña