China busca un ‘mundo feliz’ digital para el Año Nuevo Lunar: una ofensiva contra la angustia y la ‘fobia al matrimonio’

El Año Nuevo Lunar, o Festival de Primavera, es la celebración más significativa en China, un período de reencuentro familiar, esperanza y nuevos comienzos. Tradicionalmente, este evento milenario es sinónimo de alegría, banquetes opulentos y el intercambio de buenos deseos. Sin embargo, en la era digital actual, la festividad ha adquirido una capa adicional de complejidad, donde las presiones sociales y las expectativas pueden generar más ansiedad que alegría para muchos. En este contexto, el gobierno chino ha lanzado una campaña de "limpieza" digital, buscando purgar el internet de contenido que genere "angustia" o fomente la "fobia al matrimonio", con el objetivo de asegurar un "mundo feliz" digital durante estas fechas tan señaladas.

Esta iniciativa, lejos de ser un simple filtro de contenido inapropiado, revela una estrategia más profunda para moldear el discurso público y la psique colectiva. La meta es clara: proteger el espíritu festivo y, al mismo tiempo, reforzar ciertos valores sociales que el gobierno considera esenciales para la estabilidad y el progreso del país. Pero, ¿hasta qué punto es viable crear un utópico "mundo feliz" digital mediante la censura, y cuáles son las implicaciones de tal empresa para la libertad de expresión y la salud mental de los ciudadanos? A lo largo de este análisis, exploraremos las motivaciones detrás de esta campaña, sus objetivos específicos y las repercusiones que podría tener en la sociedad china.

La paradoja del Año Nuevo Lunar en la era digital

China busca un ‘mundo feliz’ digital para el Año Nuevo Lunar: una ofensiva contra la angustia y la ‘fobia al matrimonio’

El Festival de Primavera es, por excelencia, un tiempo de reunión. Millones de personas viajan a sus ciudades y pueblos de origen para pasar tiempo con sus familias, una migración masiva que es elogiada como la más grande del mundo. Sin embargo, detrás de la fachada de la felicidad obligatoria, se esconden una miríada de presiones modernas que la digitalización ha amplificado. Para muchos jóvenes, el regreso a casa no es solo una alegría, sino también una fuente de estrés considerable. Las preguntas sobre el estado civil, el salario, la carrera profesional, la compra de una vivienda y, de forma prominente, la ausencia de una pareja o la decisión de no casarse, son constantes y a menudo invasivas.

El internet y las redes sociales, que en teoría deberían ofrecer un espacio para la expresión y el apoyo mutuo, a menudo se convierten en un espejo que refleja y magnifica estas ansiedades. Comparaciones constantes con las vidas aparentemente perfectas de otros, la proliferación de debates sobre las cargas económicas del matrimonio y la crianza de los hijos, o la difusión de historias sobre la soledad y la alienación, pueden exacerbar los sentimientos de insuficiencia y angustia. Es esta paradoja —la de una festividad tradicional que genera nuevas formas de estrés digital— la que el gobierno chino parece decidido a abordar a través de su campaña. La intención declarada es crear un entorno online más "limpio" y "armonioso", donde los usuarios puedan disfrutar de las fiestas sin la carga de contenidos negativos o que desafíen las normas sociales establecidas.

La campaña ‘mundo feliz’ y sus objetivos

La ofensiva digital del gobierno chino se enmarca en una serie de iniciativas de "limpieza" de contenido que han sido una constante en su política de gobernanza del ciberespacio. Sin embargo, esta campaña específica, coincidiendo con el Año Nuevo Lunar, pone el foco en aspectos que tocan la fibra más íntima de la vida social y personal: la felicidad, la salud mental y la institución del matrimonio. Las autoridades han instruido a las plataformas de redes sociales y a los proveedores de contenido a erradicar todo aquello que pueda generar "ansiedad", "pánico", "rumores" o "fobia al matrimonio".

Combatiendo la ‘fobia al matrimonio’ y la presión social

Uno de los pilares centrales de esta campaña es la lucha contra la "fobia al matrimonio". Este término, que ha ganado tracción en el discurso público chino, describe la reticencia o el miedo de muchos jóvenes a casarse, impulsados por una combinación de factores económicos, sociales y personales. Los elevados costes de la vivienda, la educación de los hijos, la presión de los padres para encontrar "la pareja perfecta", y las expectativas a menudo poco realistas de una vida en pareja, han llevado a una disminución constante de las tasas de matrimonio y natalidad en el país. En este contexto, las discusiones en línea sobre la dificultad de encontrar un compañero, las desventajas financieras del matrimonio o la preferencia por una vida de soltería, son vistas por el gobierno como un "contagio" que debe ser frenado.

El discurso oficial a menudo vincula el matrimonio y la familia con la estabilidad social y el crecimiento demográfico, elementos cruciales para el futuro de China. Al censurar el contenido que exprese dudas o críticas sobre el matrimonio, el gobierno busca, en esencia, remodelar la narrativa cultural en torno a esta institución. Es interesante observar cómo el gobierno percibe la difusión de este tipo de contenido como una amenaza a la cohesión social, lo que subraya la importancia que le otorga a la institución matrimonial. De alguna manera, se busca promover una visión idealizada del matrimonio y la vida familiar, que es consistente con los valores tradicionales y los objetivos demográficos del Estado.

Para profundizar en las presiones que enfrentan los jóvenes chinos sobre el matrimonio, se puede consultar este artículo sobre el tema: Por qué los jóvenes chinos ya no quieren casarse (y por qué esto le preocupa a su gobierno).

Erradicación de la angustia y el pesimismo

Más allá de la "fobia al matrimonio", la campaña tiene un objetivo más amplio: erradicar el contenido que genera "angustia" o "pesimismo". Esto incluye desde discusiones sobre problemas de salud mental, estrés laboral, ansiedad existencial, hasta cualquier forma de crítica social o queja sobre las dificultades de la vida. La idea es inundar el espacio digital con mensajes positivos, optimistas y que fomenten la armonía social. Se busca una visión pulcra y ascética de la realidad, donde la felicidad y la prosperidad sean la norma y cualquier disidencia o señal de malestar se disipe rápidamente.

Aunque la preocupación por el bienestar mental de los ciudadanos es un aspecto legítimo de la gobernanza, la forma en que se aborda esta cuestión en China plantea serias interrogantes. En lugar de fomentar el diálogo abierto sobre la salud mental, el acceso a servicios de apoyo o la resolución de las causas subyacentes de la ansiedad (como la presión académica, el '996' laboral o las desigualdades económicas), la estrategia parece centrarse en la eliminación de la expresión de esos sentimientos. Si bien la intención de proteger a los ciudadanos de contenidos dañinos es comprensible, la línea entre la protección y la censura de la crítica social o la expresión de frustraciones legítimas puede ser muy delgada, y es ahí donde surge el debate sobre la libertad de expresión. Un ecosistema digital que prohíbe la expresión de la angustia puede, paradójicamente, aumentar el aislamiento y la incomprensión de aquellos que luchan con ella.

Para entender mejor cómo el gobierno chino aborda la salud mental, se puede leer sobre sus iniciativas y desafíos aquí: China commits to address mental health gap.

El papel de las plataformas en la vigilancia digital

La implementación de esta campaña recae en gran medida en las plataformas de internet y las empresas tecnológicas chinas, como Weibo, Douyin (TikTok), WeChat y otras. Estas compañías están obligadas a cumplir con las directrices gubernamentales y emplean una combinación de inteligencia artificial, algoritmos de procesamiento de lenguaje natural y equipos masivos de moderadores humanos para identificar y eliminar el contenido no deseado. Los algoritmos buscan palabras clave, frases y patrones que puedan indicar "negatividad" o "fobia al matrimonio", mientras que los moderadores humanos revisan reportes de usuarios y supervisan el contenido en tiempo real.

La cooperación con el Estado no es opcional. Las plataformas que no cumplan con las regulaciones enfrentan multas severas, la suspensión de sus servicios o incluso el cierre. Esta presión constante convierte a las empresas tecnológicas en extensiones del aparato de control estatal, transformando sus plataformas en un "jardín vallado" digital donde el contenido es cuidadosamente curado y filtrado. Los usuarios, conscientes de esta vigilancia, a menudo recurren a la autocensura, ajustando su lenguaje o evitando por completo ciertos temas.

Para más información sobre cómo las plataformas chinas gestionan la censura, se puede consultar este estudio: China’s Dissent Erasure: Systematic Censorship and Control of China’s Internet.

Implicaciones sociales y culturales de la limpieza digital

La iniciativa de crear un "mundo feliz" digital, aunque impulsada por intenciones que algunos podrían considerar benévolas, tiene profundas implicaciones para la sociedad china, su cultura y el desarrollo del discurso público. No es simplemente una cuestión de eliminar contenido ofensivo, sino de moldear la realidad percibida y la forma en que los ciudadanos interactúan con los desafíos de su tiempo.

¿Un alivio o una represión? Perspectivas encontradas

La campaña ha generado, como era de esperar, reacciones diversas. Para algunos, especialmente para los usuarios mayores o aquellos que se sienten abrumados por la negatividad online, la idea de un internet más "limpio" puede ser bienvenida. Reducir el bombardeo de noticias perturbadoras, el pesimismo generalizado o las comparaciones sociales que generan ansiedad, podría, en teoría, aliviar parte de la carga mental. Una parte de la población podría preferir un entorno digital que celebre los valores tradicionales y la armonía, especialmente durante un período festivo.

Sin embargo, para muchos otros, especialmente entre los jóvenes y aquellos que buscan espacios para la expresión auténtica, esta campaña representa una forma más de represión. La imposición de una "felicidad" o un "optimismo" forzados puede ser percibida como una negación de sus experiencias y frustraciones legítimas. Cuando se borra el contenido que critica la presión para casarse, por ejemplo, no se elimina la presión en sí, sino solo la válvula de escape para discutirla. Personalmente, creo que un entorno digital que promueva la positividad es deseable, pero no a expensas de la capacidad de los ciudadanos para discutir abierta y críticamente los desafíos sociales, lo cual es fundamental para el progreso. La represión de la expresión puede llevar a que los problemas subyacentes se enquisten y se agraven, en lugar de ser abordados de manera constructiva.

Impacto en la libertad de expresión y el discurso público

El efecto más evidente de estas "limpiezas" digitales es el debilitamiento de la libertad de expresión en el ciberespacio chino. Cuando se prohíben ciertos temas o puntos de vista, el discurso público se empobrece y se vuelve unidimensional. Los usuarios se ven obligados a la autocensura, lo que crea un "efecto paralizador" donde la gente prefiere no expresar opiniones que puedan ser consideradas "negativas" o "disidentes" por miedo a las repercusiones. Esto dificulta la formación de un debate saludable y plural sobre temas importantes, desde la economía hasta la política social o la salud pública.

En un entorno así, la capacidad de la sociedad para identificar y resolver problemas se ve comprometida. Si la "fobia al matrimonio" es un problema real, su discusión abierta podría llevar a soluciones innovadoras o a cambios en las políticas gubernamentales. Si la ansiedad es generalizada, hablar de ella podría conducir a un mayor reconocimiento y apoyo. Al suprimir estas discusiones, el gobierno chino corre el riesgo de crear una brecha entre la narrativa oficial y la realidad vivida por sus ciudadanos.

Más información sobre la libertad de internet en China se puede encontrar aquí: Freedom on the Net 2023: China.

La narrativa oficial frente a la realidad social

Esta campaña de "felicidad obligatoria" revela una tensión fundamental entre la narrativa que el Partido Comunista Chino desea proyectar y las complejidades de la realidad social contemporánea. La visión de una sociedad armoniosa, próspera y feliz, con familias estables y ciudadanos optimistas, es un pilar de la propaganda estatal. Sin embargo, las rápidas transformaciones económicas y sociales han generado nuevas tensiones: una feroz competencia académica y laboral, la carga económica de la vida urbana, un individualismo creciente y una reevaluación de las expectativas tradicionales, especialmente entre las generaciones más jóvenes.

Cuando la narrativa oficial choca con la experiencia personal, las herramientas de censura digital se utilizan para intentar cerrar esa brecha. Al eliminar el contenido que expone estas disonancias, el gobierno intenta mantener una imagen de control y progreso unificado. Sin embargo, esta estrategia puede tener el efecto contrario, generando una mayor frustración entre aquellos cuyas realidades no se alinean con la imagen pulcra y feliz que se les presenta en línea.

Reflexiones finales y el futuro del internet en China

La campaña de "mundo feliz" digital de China para el Año Nuevo Lunar es un ejemplo elocuente de la continua determinación del gobierno de controlar el ciberespacio y moldear el discurso público. Desde la supresión de la "fobia al matrimonio" hasta la erradicación de la "angustia", la iniciativa busca crear un entorno digital que refleje y refuerce los valores y objetivos estatales.

Si bien la intención de proteger a los ciudadanos de contenidos dañinos puede parecer loable, la forma en que se implementa esta protección plantea serias preocupaciones sobre la libertad de expresión, el derecho a la crítica y la capacidad de la sociedad para abordar sus propios problemas de manera abierta y efectiva. Un internet que solo permite la expresión de la positividad y el consenso corre el riesgo de convertirse en una cámara de eco, donde las voces disidentes se silencian y los problemas subyacentes se ignoran.

El futuro del internet en China parece estar encaminado hacia una mayor supervisión y control, con un énfasis creciente en la "armonización" y la "estabilización" del contenido. Sin embargo, la naturaleza humana busca la expresión y el diálogo, y es probable que los ciudadanos encuentren nuevas formas de navegar por estas restricciones, ya sea a través de lenguajes codificados, plataformas alternativas o el uso de redes privadas. La búsqueda de un "mundo feliz" digital es una empresa ambiciosa, pero la verdadera felicidad y el bienestar social rara vez se construyen sobre la base del silencio o la negación de la realidad.

Para una visión más general de las políticas digitales de China, se puede leer este análisis: Chasing the Dream: China's Digital Dictatorship.

China internet Año Nuevo Lunar Censura digital Fobia al matrimonio

Diario Tecnología