Adiós a los sustos publicitarios en la TDT: José Ángel Cuadrado explica la nueva normativa
Desde tiempos inmemoriales, la experiencia de ver televisión ha estado marcada por un fenómeno universalmente detestado: la irrupción repentina de anuncios publicitarios con un volumen significativamente superior al del programa que estábamos disfrutando. Este salto abrupto en la sonoridad, a menudo descrito como un "sustos" o una "agresión auditiva", ha sido una fuente constante de frustración, interrumpiendo momentos de relax y, en ocasiones, incluso perturbando la tranquilidad de los hogares. ¿Quién no ha saltado del sofá en plena noche al cambiar de canal o al llegar la tanda publicitaria? ¿Quién no ha tenido que correr al mando a distancia para bajar el volumen antes de que el estruendo despertara a toda la casa? Esta queja, tan antigua como la televisión comercial, parecía no tener fin. Sin embargo, parece que la paciencia de los espectadores ha encontrado finalmente su recompensa, y la tecnología, de la mano de la regulación, ha venido al rescate.
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