En medio del desierto: ¿por qué Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos importan arena?
La imagen de vastas extensiones de arena, interminables dunas esculpidas por el viento, es quizás la primera que viene a la mente al pensar en Arabia Saudí o los Emiratos Árabes Unidos. Es un paisaje icónico, sinónimo de la región. Sin embargo, detrás de este aparente sinfín de granos de sílice, se esconde una de las paradojas económicas y logísticas más sorprendentes de nuestro tiempo: estas naciones, ricas en desierto, gastan miles de millones de euros cada año en importar arena de otros rincones del mundo. La pregunta es inevitable y profundamente intrigante: ¿por qué un país con una abundancia tan manifiesta de arena necesitaría adquirirla del exterior? La respuesta no es sencilla, pero revela una fascinante intersección entre geología, ingeniería, desarrollo urbano y la economía global de los recursos.