Un estudiante crea accidentalmente una batería recargable con una vida útil potencialmente de 400 años
Este hallazgo no es solo una anécdota curiosa; representa un hito potencial en la búsqueda incesante de soluciones energéticas más eficientes y sostenibles. La degradación de las baterías ha sido, durante mucho tiempo, el talón de Aquiles de la electrónica moderna y la energía renovable. Limitaciones en la vida útil de las baterías de iones de litio, con sus ciclos finitos de carga y descarga, han dictado la obsolescencia programada de nuestros dispositivos y han planteado desafíos significativos para el almacenamiento de energía a gran escala. La posibilidad de una batería que dure 400 años, o incluso una fracción de ese tiempo, no solo alargaría la vida de nuestros gadgets, sino que también transformaría radicalmente sectores como el transporte eléctrico, el almacenamiento de energía de la red y la exploración espacial, donde la longevidad y la fiabilidad son primordiales.