Alumbrado público

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La historia de la M-30 en Madrid es un laberinto de ingeniería, urbanismo y, como ha quedado claro recientemente, de complejas disputas administrativas. Durante años, una pregunta sencilla en apariencia ha flotado en el aire: ¿quién debe pagar la factura de la luz de esta infraestructura vital? Ahora, el Ayuntamiento de Madrid ha puesto fin a esta incógnita, pero el precio de la claridad no es menor: una renuncia de 112 millones de euros que, sin duda, invita a la reflexión.

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Diario Tecnología