Desde que descubrí este menú secreto de Android Auto ha cambiado todo, incluso mi forma de conducir
Recuerdo perfectamente la primera vez que utilicé Android Auto. Fue una experiencia transformadora por sí misma, pasando de depender del teléfono en un soporte a tener una interfaz intuitiva y segura integrada en la pantalla de mi coche. Mapas, música, mensajes... todo al alcance de la mano (o de la voz). Sin embargo, con el tiempo, empecé a notar ciertas limitaciones, pequeñas imperfecciones que, aunque no arruinaban la experiencia, sí la hacían menos fluida de lo que esperaba. La resolución a veces no era la ideal, la respuesta podía ser un poco lenta en ciertos menús, y la conexión inalámbrica, aunque cómoda, a veces presentaba intermitencias. Creía que esto era lo máximo que Android Auto podía ofrecer, un estándar del que no se podía escapar.