El GPS integrado en el coche: ¿Un dinosaurio digital en el salpicadero?

Hace no mucho tiempo, la presencia de un sistema de navegación GPS integrado en el salpicadero de un coche era un distintivo de modernidad, un extra casi de lujo que prometía una libertad sin precedentes al volante. La idea de no perderse nunca, de tener un asistente personal que guiara cada giro, era revolucionaria. Recuerdo la primera vez que vi uno; parecía ciencia ficción, una ventana al futuro de la conducción. Sin embargo, si hoy echamos un vistazo a nuestro alrededor, es innegable que algo ha cambiado drásticamente. Los sistemas GPS nativos de los vehículos, una vez tan codiciados, han sido relegados a un segundo plano, casi al olvido, superados por una alternativa que llevamos en el bolsillo. ¿Qué ha sucedido para que una tecnología tan prometedora haya perdido su brillo? La respuesta es compleja, pero se centra en la evolución tecnológica acelerada y en la capacidad de adaptación de los dispositivos que nos acompañan día a día.

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