Un misil en miniatura que se lanza como un avión de papel podría convertirse en el gran enemigo de los drones en Europa

En el complejo tablero de la guerra moderna, la innovación y la adaptabilidad son las divisas que marcan la diferencia entre la vulnerabilidad y la seguridad. Durante la última década, hemos sido testigos de una revolución silenciosa pero contundente: la proliferación de drones. Estos vehículos aéreos no tripulados, antaño herramientas exclusivas de potencias militares, se han democratizado, convirtiéndose en armas accesibles y versátiles para una gama cada vez más amplia de actores. Desde la vigilancia y el reconocimiento hasta los ataques kamikaze, los drones han redefinido las tácticas en el campo de batalla, exponiendo las deficiencias de los sistemas de defensa tradicionales. La amenaza no es teórica; en conflictos recientes, como el de Ucrania, los drones han demostrado su capacidad para cambiar el curso de las operaciones, infligiendo daños significativos y generando una constante sensación de inseguridad.

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