La sentencia de un personaje: Martin confirma que alguien querido morirá en los libros pero vive en la serie
Pocas sagas literarias y televisivas han capturado la imaginación del público mundial con la intensidad y el fervor que lo ha hecho Juego de Tronos y su contraparte literaria, Canción de Hielo y Fuego. Desde su concepción, George R.R. Martin ha demostrado una habilidad sin par para subvertir las expectativas, tejiendo una narrativa donde ningún personaje, por muy principal o amado que sea, está a salvo. Esta premisa se convirtió en uno de los pilares de su éxito, forjando una experiencia de lectura y visualización donde la tensión era una constante. Sin embargo, con la serie de HBO habiendo concluido y los libros pendientes de finalizar, la relación entre ambas versiones ha sido objeto de innumerables debates, análisis y, por supuesto, especulaciones.