Mi Kindle del 2012 funciona perfectamente, pero Amazon lo acaba de dejar obsoleto. Así meto los libros ahora
En un mundo que avanza a velocidades vertiginosas, donde cada año se nos presenta una nueva iteración de nuestros dispositivos electrónicos favoritos, hay algo de satisfacción en la resistencia. Poseo un Kindle Paperwhite de quinta generación, adquirido en 2012, que hasta hace muy poco era un perfecto ejemplo de longevidad tecnológica. Doce años de servicio impecable. Doce años devorando libros con su pantalla de tinta electrónica, su batería de semanas y su ausencia de distracciones. Era la encarnación perfecta de la funcionalidad: hacía una cosa, y la hacía extremadamente bien.