La fascinante razón detrás del grosor variable en cables USB

Es una escena cotidiana: tienes en tus manos dos cables USB que, a simple vista, parecen idénticos en función y conectores. Ambos son USB-A a USB-C, por ejemplo, pero uno es notablemente más delgado y flexible, mientras que el otro es robusto, casi rígido. ¿Es una cuestión de estética, de durabilidad o hay algo más profundo y técnicamente relevante detrás de esta diferencia? La respuesta es un rotundo sí. Este detalle, a menudo pasado por alto, encierra una ingeniería y una serie de decisiones de diseño cruciales que impactan directamente en el rendimiento, la seguridad y la longevidad de tus dispositivos. Lejos de ser un capricho del fabricante, el grosor de un cable USB es un indicador silencioso de su capacidad interna, su propósito y, en última instancia, de su valor. Adentrémonos en el mundo microscópico de los cables para desvelar los secretos que justifican estas diferencias aparentemente triviales.

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