Durante décadas, Linux ha sido venerado en el mundo de la tecnología como el epítome de la robustez, la seguridad y la fiabilidad. Su naturaleza de código abierto, la vasta comunidad de desarrolladores que contribuyen a su evolución y su implementación en sistemas críticos de todo el planeta han cimentado una reputación casi intocable. Se ha considerado, en muchos círculos, la alternativa "perfecta" a otros sistemas operativos, especialmente en entornos donde la estabilidad y la seguridad son primordiales. Sin embargo, un reciente estudio ha venido a sacudir este pilar de la percepción, revelando una verdad que, si bien no es del todo sorprendente para los ingenieros de software experimentados, sí es un recordatorio contundente de la complejidad inherente al desarrollo de sistemas operativos modernos: ningún software es, ni puede ser, perfecto. En particular, este estudio subraya un hecho asombroso: existen errores en el kernel de Linux que han pasado desapercibidos durante años, incluso décadas, uno de ellos durante más de veinte años, desafiando la noción de una vigilancia constante y una detección inmediata de fallos.
En los anales de la historia tecnológica, ciertos momentos brillan con una luz propia, instantes que, sin el dramatismo de una batalla o la grandilocuenc
La historia del kernel de Linux es una epopeya de ingeniería y colaboración sin precedentes, forjada en gran parte con el lenguaje de programación C. Dur
La noción de "software libre" y, en particular, la disponibilidad de sistemas operativos como Linux, a menudo se asocia con la gratuidad. Para muchos usu
¿Alguna vez te has encontrado mirando con frustración ese portátil que una vez fue tu fiel compañero, ahora reducido a una pieza de hardware lenta, ruidosa y prácticamente inutilizable? Es un escenario demasiado común. Con el paso de los años, el software se vuelve más exigente, los sistemas operativos se hinchan con características que rara vez usamos y el hardware, aunque aún funcional, simplemente no puede seguir el ritmo. Muchos de nosotros optamos por relegar estos equipos a un rincón, o peor aún, a la basura, pensando que su vida útil ha llegado a su fin. Sin embargo, permítanme compartirles una experiencia que ha cambiado mi percepción y la de mi viejo portátil para siempre: la migración a un sistema operativo gratuito, ligero y de código abierto.
El paisaje de la computación personal está en constante evolución, y cada fin de ciclo de un sistema operativo mayor representa una encrucijada para mill
En el vertiginoso mundo de la informática, la elección de un sistema operativo es una decisión fundamental que define gran parte de nuestra experiencia d
La fecha se acerca inexorablemente. Octubre de 2025 marcará el final del soporte oficial para Windows 10, un sistema operativo que ha acompañado a millones de usuarios durante casi una década. Para muchos, esta noticia genera una mezcla de incertidumbre y preocupación. ¿Qué hacer con ese equipo que aún funciona perfectamente pero que no cumple los requisitos para Windows 11? ¿Invertir en nuevo hardware, sabiendo el coste económico y el impacto ambiental? ¿O acaso arriesgarse a seguir usando un sistema sin actualizaciones de seguridad, abriendo la puerta a vulnerabilidades?
En el siempre dinámico universo de la tecnología, donde las lealtades a menudo se forjan en el fragor de la terminal o en la fluidez de una interfaz gr
En un mundo dominado por los sistemas operativos propietarios, donde Windows reina supremo en el ámbito de los ordenadores de escritorio, es fácil caer