Las impresoras 3D han supuesto una pequeña revolución industrial y doméstica, aunque quizá no han obtenido el alcance que esperaban. Pero es una tecnología en constante evolución, que aún está empezando. Uno de sus principales hándicaps es su velocidad. Son muy lentas, especialmente las impresoras domésticas. Un pequeño objeto de apenas unos centímetros, puede tardar horas en imprimirse. Este tiempo de espera podría reducirse con una tecnología que ha presentado el MIT (Instituto Tecnológico de Massachussets), con la que ha creado una impresora 3D de escritorio diez veces más rápida que las actuales.

Las impresoras 3D son lentas porque su tecnología depende de la velocidad a la que se puede calentar el filamento de plástico que se usa para imprimir, sin que se rompa. Otros factores que influyen es la velocidad a la que se mueve el rollo de filamento sin que se enrede, la velocidad de movimiento del extrusor para crear un deteminado objetivo, y la velocidad de solidificación del plástico fundido, para soportar la siguiente capa. Son factores que juegan en contra de la velocidad. Como más rápido se haga más posibilidades de que la figura se rompa, o pierda detalle y precisión.

El profesor John Hart del MIT y su equipo han creado un nuevo sistema de impresión en 3D llamado FastFFF, que imprime 10 veces más rápido. Aquí puedes verlo en funcionamiento. El vídeo no está acelerado:

Lo que hace FastFFF es, sencillamente, acelerar cada uno de los procesos que afectan a la velocidad de una impresora 3D.

Para mover el filamento de plástico antes de fundirlo han añadido al motor que mueve el rollo de filamento una tuerca roscada, que permite tirar del hilo con más rapidez sin romperlo. La tuerca tiene también un mecanismo que impide que el filamento se enrede.

Para fundir el plástico más rápido, utilizan unos rayos láser que calientan el hilo momentos antes de fundirlo. Al estar un poco caliente, se funde más rápido.

Para enfriarlo una vez extruido y colocado en el objeto, utilizan más aire que una impresora 3D convencional.

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Finalmente, para que el motor que mueve el extrusor para esculpir el objeto se mueva más rápido sin perder precisión, han usado motores más precisos y más modernos, con las últimas tecnologías actuales.

El resultado es una impresora 3D de escritorio que imprime diez veces más rápido. No es barata, ya que construirla les ha costado 15.000 dólares, pero su rendimiento equivale al de una impresora 3D industrial que cuesta 100.000 dólares.

Su objetivo ahora es abaratar aún el precio, con el objetivo de que pueda usarse en universidades, hospitales, y a nivel doméstico.